Capitulo 91.

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Angie y yo nos dirigimos a los estudios para mi último ensayo. En la sala, todos estaban nerviosos y no paraban de practicar a una velocidad increíble. Max se acercó a nosotras cuando entramos, y a Angie se le iluminó la mirada. Me daba pena por ella, ya que Max, si de verdad quería algo con ella, sería para usarla. Sin embargo, en ese momento, tenía cosas más importantes por las cuales preocuparme: ensayar y presentarme. Le encajé mis bolsos a Angie y ella se sentó en un rincón, observando. Puse la canción en un reproductor cercano y empecé: brazo arriba, abajo, un paso a la izquierda… Cuando dice “kiss you” me muevo a la derecha y… Max no dejaba de observarme. Ya estaba acabando con mi paciencia, así que frené el reproductor y me dirigí hacia él.

-¿Qué tienes ahora?-Pregunté indignada.

-Solo vengo a ofrecerte agua.-Dijo extendiendo una botella hacia mí.

-Hace rato me miras, así que no mientas.-Dije rechazando la botella.- ¿Qué quieres, Max?

-Salir contigo.

-¿No te das cuenta de que estoy con alguien?-Dije apoyándome contra la baranda de la pared, cansada de que siempre pase lo mismo.

-Esperaba a que dejaras a ese idiota por mí.

-Se nota que no tienes cerebro.- Contesté, y le arrebaté la botella de agua. En verdad me moría de sed.

-Al menos salgamos como amigos, te invito a comer algo.- Siguió insistiendo.- Por favor, Sam.

-¿No podemos hablar de esto en otro momento, Max?-Pregunté devolviéndole la botella, di media vuelta y me fui.

Si quería que salga con él, lo haría, pero solo como amigos. Sin embargo, ahora no era el momento de discutir eso: en menos de una hora debía presentarme. Así que seguí ensayando, y sin darme cuenta Simon entra en la sala avisando que vayamos a los camarines para prepararnos. Ciertos nervios me recorrieron la espalda, pero intenté permanecer calmada. Yo compartía mi camarín con casi todas las chicas concursantes, y no dejaron entrar a Angie allí.

-Bien, muchísima suerte Sam.- Dice abrazándome.- Te vi ensayando y lo harás bien, ¿de acuerdo?  

-Gracias Angie, por todo.- Respondo casi emocionada, diría yo.- Muchas cosas en mi vida cambiaron gracias a que estás conmigo.

-¡Qué sentimental estás!-Exclamó.- Ni hablar de lo que tu causaste en mi vida, amiga.- Dijo con los ojos enternecidos.- Tom y yo estaremos dándote aliento desde la tribuna.

Acto seguido Angie se dirigió hacia el pastillo que daba al estadio. El hecho de que haya nombrado a Tom, su hijo, me emocionó hasta unas lágrimas. Estaba algo sensible, y me pareció raro: hacia una semana ya que no lloraba por Brenda, pero desde que mi día dio comienzo que estoy así. Empecé a caminar hasta llegar a la puerta de mi camarín. Cuando entré, la mayoría estaban histéricas cambiándose o maquillándose, y la habitación era un total desastre. Logré divisar a Alishia, mi compañera, sentada de lo más despreocupada y a Perrie, ayudando a una de sus alumnas a acomodar su cabello.

-Perrie.- Dije acercándome a ella.

-¡Sam!-Contestó poniendo toda su atención en mí y olvidando a la otra muchacha.- ¿Ensayaste? ¿Estas lista? Creo que no…-Continúo mirándome de arriba abajo.- Ven, yo te ayudaré.   

Gracias a Dios Perrie estaba ahí: ella me maquilló (solo un poco de sombra iluminadora, rímel y algo de brillo en los labios), se ocupó de mi cabello (me hizo un moño dejando caer mis rulos por debajo) y eligió mi ropa. Estaba de acuerdo con lo que me había puesto: pantalón blanco holgado de jean, un top multicolor y zapatillas también multicolores. Me parecía sencillo pero llamativo, describiendo mi personalidad. Todo nos lo daba el programa, lo cual me pareció extraño pero genial a la vez.

-Mil gracias, Perrie.- Digo cuando ella finalizo.

-No hay de qué, Sammy.- Contesta y me abraza.- Siempre estaré aquí. Ahora ve y rompe el escenario, ¿está bien?

-Lo haré.

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