Capitulo 34.

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-¿Harry?-digo sorprendida al verlo.- ¿Qué haces aquí?

-Hola Sam.-dijo Harry, algo indiferente. Se quedó sentado, relajado, no sorprendido como yo.- Necesito respirar, ¿y tú?

-Me inscribí en Cambridge, tengo que hacer el examen de ingreso dentro de unas semanas. Abrí la carta de mi padre. Y también necesito respirar.-respondí como una máquina.

-Wow.-dice ahora sí asombrado, abriendo los ojos.-Ven, siéntate.

Me siento a su lado, pegada a él, pero sin abrazarnos ni nada por el estilo. Respiro hondo, y un aire muy frio entra por mi nariz. Analizo de nuevo el tema de la carta, mi mente daba muchas vueltas; y Harry permanecía callado, mirando pero sin ver hacia adelante. Sin darnos cuenta, vimos que estaba atardeciendo, así que los dos nos tomamos el tiempo de observarlo.

-Es raro ver el atardecer tranquilo, ¿sabes?-empieza él, con su voz calmada y lenta.-Siempre estamos tan apurados, tan agitados en vivir una vida formada y creada que nos olvidamos de las verdaderas cosas importantes y bellas.

-¿Eso salió todo de la boca de Harry?-digo asombrada, sonriendo.-Me alegra al menos poder verlo contigo y saber que lo aprecias.-termino de decir mientras apoyo mi cabeza en su hombro.

Sentí que Harry sonrió. Nunca esperé contestar de esa forma, era como que los dos estamos sensibles y decimos hablarnos bien por al menos un momento. Permanecimos así bastante tiempo, ninguno sin decir nada. Tenía tanta curiosidad por saber que pasaba en su mente en ese momento, que pasaba con Taylor, por qué estaba ahí de nuevo, todo. Pero no sé leer mentes y no lo haré nunca, además controlaría a las personas.

-¿Y que decía la carta?-pregunta Harry rompiendo el silencio, curioso.

-La tengo aquí, si quieres léela.-digo mientras se la entrego, luego de sacarla de mi bolso.- No quiero explicarlo.

-Es algo personal Sam.-dice Harry, teniéndola en sus manos pero sin abrirla.- Lo haré si tú quieres que lo haga.

¿De verdad quería mostrarle la carta a Harry? Me da un poco de vergüenza, de humillación… Mi padre tuvo un pedazo de metal de corazón, quizás no fue su intención pero lo tuvo en algún momento, y no sabía si quería que Harry lo sepa… ¿Y si él pensaba que yo podía ser como él? ¿O qué si pensaba que mi mamá era una traidora por no mostrarme las cartas, y yo era igual que ella? Sin embargo, después de todas mis malditas dudas, era bueno saber la opinión de otra persona, así que ¿por qué no?

-Léela, confío en ti.-digo

Harry sonríe. No sabía por qué, pero sentí que él estaba ansioso de que yo le diga eso, presentía que él quería leerla y ayudarme. Una vez que la abre, comienza a leer. Vi sus distintas expresiones faciales, pero no eran de asombro: simplemente arqueó las cejas una sola vez. Cuando terminó, mira para adelante, como si estuviera pensando que decirme. Segundos después me mira a mí, y automáticamente me abraza.

-Si tu preocupación es que yo piense que eres como tu padre, estás equivocada.-dice aún abrazándome.- ¿Sabes que nunca te voy a dejar sola, no?

-Lo sé.

Harry me aseguraba que iba a estar conmigo pase lo que pase y, en ese momento, no necesitaba nada más que eso. Necesitaba sentir ese apoyo, esa ayuda, ESO que Harry siempre me ofrecía. Cuando nos separamos, Harry se quedó observándome. Estaba leyendo mis pensamientos, como siempre hace, y de alguna forma sabía que mi mente se carcomía con mis pensamientos. Y fue ahí cuando decidió calmar mis ansiedades.

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