Capitulo 66.

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El primero de septiembre, empecé a asistir a Cambridge. Me sentía nerviosa por no saber que podía ocurrir, a quién podría encontrarme o qué pasaría conmigo allí dentro. Luego de ir una semana, descubrí que no era tan malo: los profesores eran realmente buenos, me reía mucho con Angie y Theo (ya estaban de novios oficialmente y con un plan de vida bastante convincente), y aprendía mucho en muy poco tiempo. Drek aparecía siempre al principio de la clase, tomaba asistencia y se retiraba. Seguía pareciéndome conocido de algún lugar, pero al rato siempre me olvidaba de él.

A mitad de septiembre, un día de mucha lluvia y frío, se cumplían dos meses que Harry y yo estábamos saliendo oficialmente. Ese día yo estaba realmente cansada, ya que un día normal en mi vida era bastante agitado: trabajar por la mañana, ir a Cambridge por la tarde, y por la noche estudiar o corregir cosas; o hasta a veces reunirme con los chicos. Sin embargo, estaba esperando que Harry recordara el día en que me preparo el desayuno y oficialmente empezamos a salir, y me llamara para juntarnos.

Estaba saliendo de Cambridge a eso de las seis de la tarde cuando veo su camioneta negra estacionada en la plaza de enfrente. Me cruzo y la rodeo para subirme, pero la puerta estaba cerrada y él tampoco estaba dentro. Sin pensarlo mucho, sabía dónde estaba: fui hasta la plaza que estaba en frente del hospital, y me dirigí a nuestro “hueco”.

-Pensé que tardarías más en darte cuenta.-Dijo levantándose cuando llegue. Estaba vestido con unos jogging grises, una remera blanca y arriba un sobretodo. Tenía puesto su gorrito azul y usaba sus Convers.- Felices dos meses, Sam.-Termina de decir con una sonrisa, y saca de su espalda una rosa. Yo la tomo y me acerco a él.

-Los peores dos meses de mi vida, ¿sabías?-Le respondo susurrando y casi tocando sus labios. Harry sonríe de costado y luego me besa. Este beso si pedía más, quería tener más, y me sentía preparada por fin para eso. Me separé un poco de él y le digo-: Hace frío, mejor vamos a mi departamento.

Al llegar, dejé mis cosas desparramadas por ahí y Harry se sentó en el sillón. Preparé algo rápido para comer y nos quedamos muy pegaditos mirando televisión. Ni siquiera sabía que mirábamos, estaba como algo nerviosa por lo que podía pasar luego, y solo me concentraba en escuchar los latidos de su corazón, ya que estaba apoyada en su pecho. Al rato, Harry dice:

-¿De verdad quieres hacerlo?-Su voz sonaba tensa y algo preocupada, parecía que él también se había estado carcomiendo la cabeza con ese tema.

-Sí, ¿y tú?-Contesto convencida, sin despegar mi cabeza de su pecho. Harry hace que me enderece y me toma la cara. Nos miramos fijo unos segundos y le sonreí para que se calme.- Deja que fluya.-Dije finalmente, y lo besé.

Automáticamente empezamos a arrastrarnos hacia mi habitación. Cerré la puerta porque Harry me empujó hacia allí, sin intención. Llegamos a la cama y él empezó a quitarse la ropa, yo también. Sus brazos me cuidaban, me trataban cuidadosamente y me esperaban. Cuando nos quedamos en ropa interior los dos nos miramos. Harry largo una pequeña carcajada y, con voz ronca y totalmente sensual, dijo:

-En ropa interior eres más atractiva.

Yo le sonreí y volví a besarlo. Esa noche fue una de las más importantes en toda la relación.

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