Capitulo 23.

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Ya en mi departamento, me encuentro en la total soledad. Detestaba sentirme sola todo el tiempo, o no saber qué hacer para distraerme. Ahora tenía amigos, ¿por qué seguía sintiéndome así? Pero no podía hacer cosas con los chicos o las chicas todo el tiempo, ellos tenían cosas por hacer; en cambio yo no. Ahí está, ese es el problema: además de trabajar, no tengo nada para hacer. Ver a mi mamá era una actividad, por supuesto, pero ahora que su estado no era muy bueno no era algo que podía hacer todos los días. Así que tenía tiempo, tiempo para hacer lo que quisiera. Esos “quisiera” eran dos opciones: universidad de inglés o baile. Baile… ¿Por qué no? Sería bueno probar algo nuevo, salir de mi burbuja y por fin cumplir otro de mis objetivos. Sin embargo, no sabía dónde podía empezar, era bastante complicado. Por lo tanto, se me ocurrió que si sabía dónde podía estudiar inglés, lo cual era más alcanzable.

Tomé mis cosas y pedí un taxi. A los 10 minutos estaba parada justo en el centro de la ciudad, en la plaza más conocida y concurrida de Londres, donde había un enorme mapa en el medio. El mapa decía todo tipo de actividades sobre ocio para hacer: museos, teatros, plazas, tiendas, etc. Chequee por las dudas, pero no me interesaba y no era lo que buscaba. Fui directo a la sección de universidades; intentando coincidir los números pequeños con las palabras que había a un costado encontré lo que buscaba: “University of Cambridge”. Vi la dirección, quedaba cerca de dónde estaba.  Caminé con paso apresurado hasta allí, estaba ansiosa y extrañamente nerviosa.  Por fin llegué a un edificio enorme, con grandes puertas de madera tallada; muy antiguas. La mejor universidad de inglés que existe en todo el mundo estaba ante mis ojos. Entré con una sonrisa en los labios, aunque no sabía bien por qué. Vi alumnos, maestros, directores, gente por todas partes entraba y salía. Visualicé la recepción y fui hasta allí. Era una extensa barra de la misma madera tallada y antigua que la de la puerta, donde detrás había alrededor de diez personas con computadoras haciendo su trabajo. Me dirigí a un costado donde no estaban atendiendo a nadie, y una mujer de perfil altanero me explicó todo muy formalmente.

-Buen día, querida.-empezó con una voz muy rasposa.- Si quieres ingresar deberás rendir un examen previo, y por supuesto entregarnos tu curriculum.

-¿Curriculum?-pregunté sorprendida.- Estoy en un colegio, no solicitando un…-hizo un ademán para que me callara y me entregó una planilla. Luego continuó:

-Entrar en Cambridge no es algo fácil, señorita. Es la mejor universidad de todas, y nos privilegiamos de eso.-hizo una pequeña pausa, se quitó sus anticuados anteojos y siguió-: Por estas razones, debe completar este extenso pero no difícil curriculum y traerlo dentro de dos días. De todos modos, esto no valdrá toda la inscripción, ya que, como le dije anteriormente, tendrá que rendir un examen de ingreso. Yo que usted repasaría. Toda la información está en este papel. Buenas tardes.

-Gracias.-dije fríamente, tomé el papel y me fui.

Crucé la concurrida calle y me senté en un bar que había en frente. Cuando ya había pedido algo para tomar, empecé a leer la planilla:

“Querido futuro alumno: es un enorme placer saber que quiere estudiar aquí, somos muy privilegiados por tener cada vez más gente en nuestra institución. Para ingresar, todos tus datos personales deben estar aquí, incluyendo los de tus padres y/o tutor y hermanos. Estos datos son: estudios que realizaste y en que colegios, trabajos hechos desde los 14 años, incluyendo los hogareños. Debes contar sobre tu vida actual, sobre tus logros y sueños. Es obligatorio expresarse y escribir con el corazón, ya que nuestra personalidad define quienes somos y quienes seremos siempre. Ser sincero también es obligación. Atentamente, asociación de Cambridge.”

Al terminar de leer, me quedé un poco sorprendida. Me estaban pidiendo que exprese básicamente toda mi vida personal, y eso implicaba ir muy adentro mío. También me pedían datos de mi padre… Eso significa hablar con mi mamá sobre él, lo cual también significa problemas. No entendía tampoco por qué tenía que me pedían todo esto, era una manera muy extraña de ingresar a una universidad.Distraída, doy vuelta la hoja y veo los precios. Casi me agarra un ataque cuando leí la cuota mensual: es de 2000 dólares. Era muy costoso, pero con lo que obtenía en mi trabajo me alcanzaba; y no iba a dudar en utilizar ese dinero en más estudios.Sin embargo, había algo malo: para la mayoría de las cosas necesito a mi mamá, y nadie sabe si estará capacitada para esto, ni tampoco su memoria.Sea como sea, iba a hacerlo y enfrentarlo, porque esto era algo que de verdad quería hacer.

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