Capitulo 77

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Fui hasta Havanna caminando. No quedaba lejos, y de verdad necesitaba despejarme para prepararme para lo que venía. Cuando llegué y entré, sentí un hermoso aroma a café que me enamoró y recordó algo: no había desayunado. Recorrí el lugar con la mirada y encontré a Smith sentado en una mesa alta: vestía un pantalón marrón y una camisa celeste, su cabello un poco canoso y casi calvo. Llevaba unos anteojos rectos con los que leía el periódico muy concentrado. Me acerqué sigilosamente a él, y al llegar a la mesa dije:

-Buenos días.

-¡Querida!-Dijo alegre, sacándose los anteojos y regalándome una sonrisa.- Siéntate.- Yo obedecí y al segundo se acercó una mesera.- Pediré un latte sin mucha leche, ¿tú?

-Chocolate caliente, por favor.- Respondí observando a la mesera.

-También tráenos un brownie para cada uno, cariño.-Dijo Smith amablemente, y la mesera se retiró.- Son exquisitos los que preparan aquí.-Continúo diciendo mirándome a mí.

-Nunca los probé.- Contesté fingiendo una sonrisa.

-¿Cómo estas, Sam?-Preguntó sonriendo. Ya se me estaba haciendo repugnante que sonría todo el tiempo.

-Estoy… Bien.- Contesté luego de dudar varios segundos.

-Me alegro, sabes, quería…  

-Ahórrese el discurso.- Lo interrumpí algo enojada.- La primera vez que lo llamé fue para que me hablara de mi padre, y se supone que usted me devolvió el llamado para también hablarme de él. Pues hágalo.

-Suponía que ibas a reaccionar así.- Contestó él con una melancólica sonrisa en sus labios.- Yo no vine a hablar de tu padre, él llegará a ti de otra manera. Vine a hablar de ti.

-¿Qué quiere saber de mí?-Pregunté aún algo enojada.

-En realidad, sé todo.-Contestó superficial, tal y cual lo haría un maestro. Justo ahí llegaron nuestras órdenes, y di un sorbo a mi chocolate para calmarme. Luego dije:

-¿Entonces para que me cita aquí?

-Vayamos por el principio.- Empezó suspirando.- Nunca fui presente en tu vida, lo sé y me hago cargo de ello, pero creo que aún no es tan tarde.

-Si lo es, le comento que tengo 19 años, casi 20.-Respondí fría.

-Eres igual que tu padre. ¿Quieres dejarme terminar?-Volvió a tomar aire y continúo-: Sé que tu mamá murió, Sam. Estuve en el funeral, aunque no me hice notar mucho. De verdad lo siento, Brenda era una persona que no se merecía eso.

-Lo sé.- Contesté secándome una pesada lágrima de mi mejilla, y Smith sonrió tristemente. Luego continúo:

-También sé que sales con este chico rizado… Harry Styles, y que eres muy cercana a su círculo de amigos. Una banda, si mal no recuerdo. Ellos están de gira y tú estás sola, ¿estoy en lo correcto?

-¿Acaso estuvo espiándome?-Contesté enojada por el simple hecho de que tenía razón en todo.

-No, solo entré a Internet y me enteré.-Contestó indiferente.- Por si no sabes, estoy casado y tengo hijos.  Por lo tanto, tienes familia que aún no conoces, y a mí sí me gustaría que lo hicieras. Mi esposa se llama Claire y es profesora de inglés americano, supongo que tienen mucho en común. Tengo un hijo de seis años llamado Jack y una hija de trece, Stephanie.

-¿Stephanie?-Pregunté alarmada.- ¿Acaso va al colegio en el que tú y yo enseñamos?

-Veo que ya tuviste oportunidad de conocerla.-Contestó con una sonrisa.- Es algo tímida, pero con el tiempo toma confianza. Bien, y te cité aquí para invitarte a cenar. Más que nada, a que nos conozcamos. Creo que te haría bien algo de compañía.

-Agradezco mucho todo esto que está haciendo, pero no hace falta que me recuerde lo sola que estoy cada dos minutos.-Respondí intentado ser amable, y vi como él se sintió avergonzado.- Claro que me gustaría conocer a parte de mi familia, pero no crea que por aparecer luego de tanto tiempo voy a empezar a tomar cariño. Tampoco tengo tanto tiempo libre, así que sería ideal que me llame antes de querer hacer esta reunión. Y si piensa que soy solo una adolescente arrogante, bien por usted.- Smith largó una carcajada y me respondió:

-No pienso que eres una adolescente arrogante porque eres exactamente igual que a Dan, tu padre. ¿Te parece bien mañana por la noche?

-Claro que sí.

-Bien, pasaré por ti, supongo que no tienes auto.

-Repito: no hace falta que me recuerde todas las cosas que no tengo.-Contesté cansada de que se crea superior a mí.- Mejor deme la dirección y yo iré.

-Walstreet 1245, barrio Severlf.

-Lo veo allí mañana.-Respondo dando mi último sorbo al chocolate y levantándome.

-Espera.- Dijo Smith levantándose también.- No te pido que me llames tío, pero al menos dime Smith.

-Bien, adiós Smith.- Dije cansada, y salí del lugar totalmente agobiada.

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