Capitulo 1.

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CAPITULO 1.

Eran como las dos de la tarde de un domingo lluvioso. Todavía no podía entender como había podido dormir tanto. Era raro en mí, ya que normalmente como máximo a las 10 estaba despierta. Sin embargo, amaba esos días lluviosos y fríos para estar en la cama, escuchando música, sin hacer nada.

Por lastima, no podía tener uno de esos días, tenía que ir al hospital a ver a mi mamá. La razón por la que ella estaba ahí era porque hacía ya unas semanas no se sentía muy bien. También era raro, ella era una persona muy saludable. Era enfermera de un hospital muy conocido en mi ciudad, justo el mismo en el que estaba internada. Nadie descubría que le pasaba, pero no podía tener el alta hasta quién sabe cuándo.

Esas semanas habían sido bastante difíciles para mí, estuve viviendo sola, y casi nadie iba a ver a Brenda al hospital, no teníamos mucha familia.

--- Si se preguntan por mi padre, nunca tuve oportunidad de conocerlo. No sé si está vivo, si nos abandonó, si esta con otra mujer, no sé nada sobre él. Tampoco me interesa, mi mamá nunca lo mencionó y cuando preguntaba por él, siempre intentaba evadir el tema. Además, mi mamá lo es todo para mí y no necesito otra persona para sentirme “completa”. Nunca tuve muchos amigos, nunca me considere una persona muy sociable. Siempre hablaba con algunas personas, pero al rato me aburrían sus historias de como planificaban la vida. En realidad, una vez descubrí que mi problema no era ser antisocial, sino que era tan cabeza dura que yo misma alejaba a las personas. Y con el amor, nunca tuve la suerte que hubiera deseado tener. Ya había terminado el colegio, iba a empezar a estudiar traductorado de inglés, algo que me encanta, una de mis pasiones es hablar y escuchar el inglés. Pero con todo el tema de mi mamá, básicamente fue imposible emprender algo. También me encanta bailar, pero nadie lo sabe. Creo que mi mamá sí, pero se dio cuenta porque muchas veces me vio bailando en mi casa como una loca. Me encantaría empezar a hacerlo, pero siempre fue algo inconcluso en mi vida. No me considero una persona totalmente feliz, todavía estoy esperando que ciertas cosas me pasen para considerarme así.

Era ya mediodía, así que pedí un taxi para ir al hospital. Cuando llegué, la vi muy decaída, triste, apagada. Estaba recostada, mirando el techo, pensando supongo. No me vio entrar.

- ¡Mamá!

-Sam…

- ¿Cómo estás?

-No tengo muy buenas noticias…-largó mientras se le caía una lágrima.

- ¿Malas noticias?-dije preocupada. En ese momento entra el médico, Copper, que era amigo de mi mamá desde hace tiempo en el hospital.

-Hola Sam, ¿cómo estás?-dice con una ligera sonrisa.

- Hola Copper. ¿Por qué mi mamá llora?-contesté preocupada.

-Ven cariño, vamos a hablar afuera.-contesto mientras me tomó suavemente de la mano y salimos afuera. Mi mamá solo mantenía la mirada en el techo.

- ¿Qué pasa? ¿Mi mamá está bien?-tenía tantos pensamientos en mi mente que no sabía que decir primero.

-Bien, no eres una niña así que creo que puedo decirte la verdad.

-Claro que sí, dime.-dije más que desesperada.

-Bueno, tuvimos que hacerle muchos estudios a Brenda, y ninguno nos daba el resultado que queríamos… Al fin y al cabo, encontramos su enfermedad.

-¿Qué tiene? ¿Es grave?-ya estaba entrando en pánico.

-Tu mamá tiene un tumor en el cerebro Sam.

“Un tumor en el cerebro”, esas palabras estuvieron todo el día conmigo. Me retumbaban sin parar, no me dejaban en paz. No podía entender como una mujer así de saludable de un día para el otro tenía un tumor. Creo que fue uno de los peores momentos que me toco experimentar. No sabía que decir, no sabía en dónde estaba mi mente. Solo sabía que desde ese momento, las cosas iban a cambiar.

-¿Un t-t-umor?-balbucee, mientras mis ojos se ponían rojos de las ganas de llorar.- ¿C-c-cancer?

-Tranquila cariño, déjame terminar.-dijo mientas me secaba una lágrima de mi mejilla.-Si, es como el cáncer. Pero no es un tumor cualquiera, no es algo de todos los días. Es algo que hay que tratar con paciencia y cuidado. Aquí no tenemos los recursos necesarios para poder cubrir este tipo de cosas, y ya que puede haber una muy lejana cura, queremos que Brenda tenga la mejor atención.-continuó-Además, es enfermera de aquí desde hace mucho tiempo, es muy querida por todos y todos estamos impactados por la noticia. Así que, el director decidió mandarlas a un hospital de Londres para ver si existe una cura.

-¡¿Londres?!-exclamé sorprendida-¿Y cómo vamos a pagar un viaje tan costoso?

-Tranquila, tienen todo pago.-dijo intentando darme alivio, aunque no lo hacía-El pasaje, el alojamiento y todos los tratos que tu madre necesite estarán pagos. El director la aprecia mucho, y quiere lo mejor para ella. Ah, por cierto… El vuelo sale mañana a las 11.45.

-Wow, no puedo creerlo.-conteste sorprendida- ¿Desde cuándo el “director” tiene tanta confianza con mi mamá?

-Ya te dije, todo esto hay que tratarlo con paciencia. Y además yo no soy el que responde asuntos personales.

-Está bien, gracias Copper.-dije un poco confundida-La verdad nos ayudaste mucho.

-No hay de que corazón, tu madre se merece el cielo y mucho más.-me regaló un beso en la mejilla y se fue.

Me senté en una de las sillas de la sala de espera y empecé a razonar todo lo que había pasado en los últimos 20 minutos. Mi mamá tiene un tumor y tenemos que ir a Londres para encontrar la cura, y resulta que ahora el director tiene un trato totalmente afectuoso con mi madre. Eso fue lo que más me desconcertó. Nunca supe quién era y mi madre nunca lo mencionó, ¿por qué le tiene tanto cariño? Copper dijo que “asuntos personales” el no responde. ¿El director es un asunto personal de mi madre? Las palabras daban vueltas en mi mente, no sabía qué hacer ni como pensar, estaba muy confundida. Se me cayeron algunas lágrimas, pero no era momento de llorar. Tenía que ser fuerte.

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