Capitulo 83.

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¿Cómo estar peleada con Harry? Era imposible, lo amaba con todo mi corazón y, aunque tuviera miedo de que él encuentre a alguien mejor que yo, sabía que sus celos eran un buen gesto.

Me duché rápidamente y pasé la tarde entera corrigiendo tareas de los chicos de 7mo año. Cuando llegó la de Stephanie, no pude evitar estremecerme: esta chica era mi familiar, mi prima para ser más exactos, y no sería nunca más una desconocida para mí. Despejando un poco mi mente, veo que tenía todo bien en las actividades: era muy inteligente, como el padre. O quizás como la madre, y yo no lo sabía.

Horas más tarde, me cambié para ir a la casa de mi tío Smith. Mi vestimenta fue sencilla: jean color rosa viejo con una camisa transparente blanca, unos zapatos con taco chino color café (no muy altos) y la cartera haciendo juego. Pedí un taxi y a eso de las nueve treinta ya estaba en mi destino: era una casa de una sola planta, de color marfil. En el frente tenía una gran puerta de roble con ventanales a su lado. Fui caminando por el sendero de piedras hasta llegar a la puerta, y toqué el timbre. “¡Yo voy!”, dijo una voz femenina adulta. A los segundos, una mujer flaca y rubia, con anteojos en forma rectangular y de unos cincuenta años, abrió la puerta.

-Wow, pensé que Patrick exageraba cuando dijo que eras muy parecida a tu madre.- Habló Claire, la esposa de Smith, con una voz aguda pero agradable. Tenía la cara alargada y los cachetes algo así como aplastados. Yo sonreí algo avergonzada y con una terrible puntada en mi estómago por el nombramiento de Brenda.- Hola Sam, soy Claire.- Continúo y me extendió su mano.

-Es un placer conocerte.

-Ven, pasa.

Cuando entré, vi una casa muy lujosa: una enorme chimenea con sillones de cuero marrón formaban parte del living, con cuadros de pintores conocidos y un reproductor de música encendido. Si no me equivocaba, la voz de Louis en su solo de Little Things sonaba en él.

-Vamos a la cocina, estamos sentados allí.-Dijo Claire sacándome de mi ensimismamiento.

Me condujo a una puerta que había en la pared opuesta, en dónde estaba el comedor y la cocina. Todo era de marrón oscuro también, y un terrible aroma a comida casera que me recordó a la casa de Niall me invadió. Allí estaba Smith, vestido de entrecasa, Jack, que era igual a él pero en versión pequeña, y Stephanie, con cierta tensión en su rostro.

-¡Sam!-Dijo Jack acercándose a mí, y me abrazó la pierna. Yo sonreí y contesté:

-Hola, Jack.

-¿Cómo estas, Sam?-Dijo Smith abrazándome.- Ven Steph, saluda.

-Hola Stephanie. –Dije con una sonrisa.

-Que tal.-Respondió ella, tímida y sin mirarme a los ojos.

-Bien, terminen de poner la mesa que esto ya está casi listo.- Dijo Claire emocionada, se puso unos guantes de cocina y sacó del horno una jugosa carne.      

Sus hijos, obedientes, terminaron de poner los platos y cubiertos en la mesa y se sentaron. Smith me indicó que me situara frente a Claire y así lo hice. Empezamos charlando sobre el colegio, las notas, los alumnos… Cuando Claire se acercó a la mesa con una bandeja repleta de pollo y verduras.

La cena se desarrolló naturalmente. Claire era realmente interesante: le gustaban las artes y las estudiaba, como también era maestra de inglés americano en una universidad. Así que pudimos platicar un montón sin aburrirnos. Me pareció extraño que este casada con Smith, él es una persona mucho más estricta y antipática. Pero los opuestos se atraen, ¿no? Jack era una persona muy sociable también, hablaba hasta por los codos y no era avergonzado de nada (hasta me preguntó si tenía novio, lo cual no sé por qué me incomodó). Stephanie, en cambio, no habló casi nada y solo se limitó a emitir sonido para pedir levantarse de la mesa. Cuando lo hizo, Jack también se fue. Claire suspiró, algo preocupada.

-Es una adolescente.- Le dije para intentar darle algún consejo, suponiendo que le preocupaba que este tan ausente.- Es una etapa difícil, ya sabes…

-Es extraña, Sam.- Respondió sin rodeos Smith.- No tiene muchos amigos, se la pasa en su habitación encerrada escuchando su música y casi ni nos habla.

-Es la edad, yo tampoco tenía muchos amigos…

-Pero siempre tuviste a tu increíble mamá.-Me interrumpió Claire. Eso me dio una fea puntada en el estómago, y tuve que contener el nudo en mi garganta.

-¿Tú la conoces de alguna parte o…?

-Siempre fuimos grandes amigas en la infancia.

-Oh, no lo sabía.-Contesté asombrada, porque en realidad me sorprendió.

-¿Cómo estas respecto a ese tema?-Preguntó Smith en tono compasivo. Ya empezaba a ver sus caras de lastima.

-Estoy bien.-Contesté firme y evitando largar el enorme nudo que no paraba de crecer.- La extraño, pero creo que está mejor en donde está.

-Lo está.-Afirmó Claire.- Queremos que te sientas acompañada por nosotros, aquí eres bienvenida cuando quieres.

-Muchas gracias, de verdad.

-Mamá, ¿me puedes traer mi libro que está en la mesada?-Gritó Stephanie.

-Yo se lo llevo, no te preocupes.-Dije levantando y tomando el libro.

-La segunda puerta a la derecha.-Contestó Smith.

Ambos se sonrieron. Parecía como si quisieran que dijera eso, que sugiera ir a encontrarme con ella. Fue extraño presentir eso. Seguí las indicaciones de mi tío y me topé con una puerta pintada de azul marino con un cartel con letras gordas y divertidas que rezaba: “Steph”. Toqué y ella gritó: “¡Adelante!” Apresurada y atontada, entré.

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