Capitulo 24.

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Ya al día siguiente, para sorpresa mía, me levanto con varios mensajes.

“¡Hola Sam! Tu mamá está progresando, muy poco, pero lo hace. Ven a verla, eso le hará bien. Espero verte por aquí. Doc.”

“Hey Sam, iremos a comer al departamento de Zayn en la noche, estas invitada. ¡Llámame! Niall.”

“Sammy, ¿iras de Zayn? Por favor ve, Danielle y Eleanor no pueden, y los chicos me volverán loca (sarcasmo). Perrie.”

Largué una pequeña carcajada al ver el mensaje de Perrie. Era tan natural su humor, sus pensamientos, que me encantaba estar con ella; y me hacía ver lo gran persona que era. Para dejar tranquilo a todo el mundo, le contesté a ella y a Niall que si iría. Cuando vi el mensaje del médico, me quedé pensativa. ¿Era momento para decirle a mi mamá las cosas sobre mi papá? En realidad, no era una pregunta, porque en dos días debía entregar la planilla; por lo tanto, debía hacerlo. Así que decidí ir directo al hospital cuando salga de trabajar, con la planilla para completar, y todos mis miedos puestos en una bandeja para sacarlos afuera.

El día en el colegio se presentó bastante bien, no hubo problemas mayores. Tuve la posibilidad de encontrarme con otros profesores que me trataron muy bien (con la que más charla tuve fue con Esmeralda, una mujer de unos 30 años, alta y morena, que me hizo reír toda la mañana) y me dieron la bienvenida muy cálidamente. En cambio, tuve la mala suerte de encontrarme con algunas que claramente me desprecian. De todos modos, no le di importancia; mi cabeza estaba en otro lugar. Sin embargo, tuve otro encuentro con ese tal Smith, y eso sí que me da que pensar. Estaba muy concentrada corrigiendo unos exámenes de cuarto grado en la sala de profesores cuando él entra.

-Buen día.-digo sin levantar la vista de las hojas.

-Hola, Sam.-dice con tono dulce, una vez que se sentó en frente mío.- ¿Te encuentras bien?

-Oh, em…-levanté la cabeza y vi que me miraba muy fijamente. Me ponía nerviosa, había algo en ese hombre que me dejaba muchas dudas.-Estoy bien, gracias.

-Si alguna vez necesitas algo, ya sabes, ayuda con los niños, o lo que sea… Puedes contar conmigo.

-Lo hare, Sr. Smith, gracias.-respondo confundida. La campana tocó y me salvé de tener más conversación.

En cierto modo daba un poco de miedo como me ofrecía ayuda, como se preocupaba por mí. Sin embargo, como ya dije, mi cabeza estaba pensando constantemente en lo que me esperaba en el hospital, y rápidamente olvidé ese encuentro.

Cuando el día termino, fui directo caminando al hospital, bastante apurada y nerviosa. Al llegar, vi a Doc en la recepción y me acerqué a él.

-Hola Doc, ¿qué hay?-pregunto alegre, intentando ocultar mi ansiedad.

-¡Sam! Que gusto verte, me alegra que hayas venido.-contesta con una sonrisa.- Tu mamá está en una habitación normal con respirador, es la 169. Le va a hacer bien verte.

-Bien, em…-Por un momento, dudé en preguntarle si podía decirle a mi mamá todas las preguntas que tenía para llenar la planilla; quizás era mejor prevenirlo… Pero si me decía que no, iba a hacerlo igual, así que me quedé callada y no dije nada.-Bien, gracias Doc.

Caminé rápidamente hasta la habitación y me paré frente a la puerta. Miré hacia mis costados y pude oler ese aroma a hospital que no le gusta a nadie, eso que te recuerda a cuando estas enfermo; ese aroma que te trae malos recuerdos. Respiré hondo y entré.

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