Capitulo 43.

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Al día siguiente, me fue muy difícil levantarme: tenía muchísimo dolor de cabeza, sentía que me explotaba, y se me sumaba un terrible dolor de estómago. Eran como las doce del mediodía y todavía estaba en la cama, no lograba articular mis músculos para que funcionen; y lo peor de todo es que un rayito de sol entraba por la ventana y penetraba en la retina de mi ojo estorbando mi paz. Como si fuera poco, Harry no salía de mi mente. Pensaba en él más de lo normal, y cada vez que lo hacía sonreía. Sin embargo, tenía muchas dudas en mi cabeza: ¿me llamaría él o tendría que hacerlo yo? ¿Recordará lo del beso o estaba totalmente inconsciente? ¿Estaba bien sentirme así de contenta? Para distraerme un poco, agarro mi iPod y veo que tengo mensajes de Niall: no se le escapa nada.

“Ya me tienes que contar todo, aunque obviamente ya lo sé. No te olvides de tu mejor amigo. Niall.”

“Te contesto solo porque me fastidia saber que ya sabes todo. Te veo en la tarde o mañana, te quiere, Sam.”

Hice un breve movimiento para dejar el IPod y volví a dormirme. Me levanto a eso de las tres de la tarde a causa del hambre. Por suerte, me levanto un poco mejor y sin tanto dolor de cabeza; luego vuelvo a mi iPod y no había nada, eso quería decir que Niall vendría después o que me llamaría más tarde. Como algo y me dedico a no hacer nada en toda la tarde, aunque, en realidad, solo hice una cosa: pensar en Harry. Para mí el beso generó un montón de cosas, pero para él capaz que nada, y luego se me ocurrió que aunque haya dicho lo que dijo borracho no quiere decir que sea del todo lo que piensa… O sí, pero yo no lo sabía. Además, ni siquiera me había llamado, o al menos un mensaje, y eso significaba una cosa: no se acuerda o no le importa; o quizás ambas, y eso hizo que mi felicidad descendiera bastante.

Cuando ya era casi de noche y Niall no había venido (seguro le había surgido algo), decidí dirigirme al hospital. Cuando llego, automáticamente me encuentro con el médico, que me pasa el estado actual de mi mamá.

-Mira Sam, no hubo mejoras. Su presión estuvo bastante alta y no quiere comer, y ni siquiera tomar los medicamentos. Por lo tanto, volvimos a internarla en terapia. Y por cómo van las cosas, recién podrás verla dentro de varios días, ya que esta inconsciente.

Me gustaba mucho Doc como médico de mi mamá, era sencillo y directo, me decían las cosas como debía y me trataba como un adulto. Sin embargo, y a pesar de la confianza que Doc me irradiaba, todas las noticias que me iba dando sobre Brenda no salían del terapia e inconsciente. Eso no ayudaba en mi estado de ánimo, pero no podía dejar que critique mi vida: debía continuar. Y solo sabía una cosa: esperaba con muchas ansias el día de poder verla.

Ya siendo domingo, luego del desayuno decido salir a caminar. Tenía el celular en la mano, con muchos nervios y ansias, esperando el llamado de Harry. Sin  embargo, él nunca llamó ni dejo ningún mensaje, y eso hizo que llamara a Niall, para también preguntarle por qué no había venido ayer.

*Comunicación telefónica*

-¡Hey Niall! Desapareciste de la faz de la tierra.-digo apenas atiende.

-¡Sam! Lo siento, pasaron muchas cosas ayer.-dice con su típica voz alegre.- ¿Estás bien? ¿Paso algo?

-No pasó nada, ¿quieres que nos veamos?

-¡Claro! Iré a almorzar con mi familia, ¿quieres venir? Deben conocerte.

-No lo creo Niall, tienes que estar con e…

-Ni lo digas, no vas a molestar, y quiero que los conozcas. Además, no te veo desde el viernes.

-Está bien, solo porque tú lo dices. ¿Te espero en el departamento?

-Sabía que querrías.-contesta ganador, y pude imaginarme su sonrisa.- Sí, no te muevas de ahí.

Ir a almorzar con la familia de Niall era algo que me encantaría, si todos eran como él sí que sería interesante, y claramente no pude disimularlo y mi cortesía quedo atrás. Vuelvo al departamento, emocionada, me cambio y vuelvo a agarrar mi IPod con solo una intención: tener un mensaje de Harry. Sin embargo, seguía sin tener algo. Por suerte, Niall llegó rápido y se me hizo más fácil llevar ese tema. En el camino le conté sobre Harry, con todos los detalles. Sin embargo, en su rostro vi una pequeña mueca de desilusión.

-¿Paso algo?-pregunto preocupada en medio de la explicación.- ¿Está mal lo que pienso? ¿Ya estoy enamorada?

-Sam…-dice mientras frena en un semáforo y gira para verme.-A mi Harry no me contó nada sobre un beso, solo me dijo que la había pasado genial contigo, pero nada sobre un beso.

En ese momento, me sentí una total estúpida. Era obvio que Harry no recordaría nada, que yo solo sería una más del montón. ¿En que estaba pensando? ¿Enserio llegue a imaginarme al lado de Harry? ¿Cómo permití siquiera que ese pensamiento se me ocurriera?

-Soy una idiota.-digo resoplando, echándome para atrás en el asiento del auto.- Esta claro que yo no soy del tipo de Harry, y que soy una más del montón. Encima era algo obvio,-continúo diciendo, enfadada.-ni siquiera me llamo, o me mandó un mensaje. Ni siquiera debe acordarse de la mitad de todo lo que hizo.

-Tranquila, Sam.-intenta calmarme Niall, algo risueño por todo mi enojo.-Harry no es así, solo que no eligieron una buena manera de salir.

-Harry si es así.-le reprocho, clavándole la mirada.- Porque al menos como buen caballero -digo haciendo señas con las manos- debería haberme hecho saber que le gusto salir conmigo; pero nada, ni siquiera lo recuerda. Debería importarme poco y nada lo que él diga, haga o piense; y lo peor de todo, es que me importa.

-Sam, escúchame.-empieza Niall.-Harry es muy buena persona, solo que lo viste en sus peores momentos. No pienses ni tomes decisiones estando enfadada.

-Tienes razón.-digo casi abriendo la puerta, habíamos llegado.-Pero hasta no recibir un disculpa o un “quiero que salgamos y yo lo recuerde” no podré pensar otra cosa.

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