Capitulo 96.

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Bueno, los nervios que sentí cuando me bajé del avión se estaban intensificando a medida que nos acercábamos al hotel de los chicos. Yo saludaría primero a todos excepto a Harry… ¿Qué les diría cuando los vea? Por Dios, que ganas horribles de vomitar.

-Llegamos.-Anunció el conductor, y mi cuerpo se tensó totalmente.

-Tranquila.-Dijo Angie tomándome de la mano y apretándola muy fuerte. Yo asentí y bajé del auto.

Una vez que bajamos las valijas rápidamente y entramos al hall, el encargado nos dio el número de nuestras habitaciones: Anne compartía con Gemma y yo con Angie. Madre y hermana se dirigieron al gimnasio, y Angie me acompañó a la habitación 1589, la de Louis. La subida en ascensor fue eterna, por no explicar lo que fue caminar por el pasillo hasta encontrar el número de la habitación. Una vez en frente de la puerta, respiré hondo. Ya sentía gritos adentro, puedo oír la risa de Niall y el reto de Liam. Sonreí para mí misma antes de tocar la puerta.

-¡Si eres Paul entra!-Gritó Zayn. Yo volví a tocar más intensamente y todos adentro se callaron. Seguramente pensaban que yo era una fan o algo por el estilo. Siento pasos provenientes desde adentro, como alguien gira la manija y… La figura de Niall aparece en frente mío.

-Esto debe ser un sueño.-Digo dejando caer al suelo el pedazo de pizza que estaba comiendo, y pestañando seguidas veces.- ¡¡Sam!!

Acto seguido, se abalanza sobre mí. No puedo explicar el sentimiento que recorrió mi cuerpo entero en ese momento: plenitud. No necesitaba más nada que un simple abrazo de un buen amigo, sentir su aroma y sus familiares brazos. Pude ver dentro de la habitación como todos se reunían para ver si lo que Niall gritó era cierto, y no pude sentirme más llena aun cuando vi sus rostros de felicidad.

-¡¿Qué mierda haces aquí?!-Exclamó Louis riendo y abrazándome, una vez que Niall me soltó y entré a la habitación. Extrañé mucho su vocabulario también.

-Sammy.-Dijo aliviado Liam, haciéndome separar de Louis para ir a abrazarlo a él.- ¿Qué haces aquí?

-Vine a visitarlos, ¿qué acaso no puedo?-Dije esta vez abrazando a Zayn, el cual me levantó del suelo.

-Bienvenida nuestra heroína favorita.

-¡No saben todo lo que los extrañé!-Dije finalmente, dejé mis valijas a un lado y nos abrazamos los cinco. Sentí el carraspeo de la garganta de Angie, y me olvidé por completo de ella.-Oh, ella es Angie.- Dije rompiendo el abrazo con los chicos y dirigiéndome a ella.- Mi compañera… para todo.

-Hola chicos.-Dijo ésta saludando con la mano.

-¡Qué tal!-Dijo Niall, y vi como todos se miraban cómplices. ¿De verdad le pasaba algo con ella?

-Un placer.-Dijeron Liam, Louis y Zayn al unísono, y todos reímos.

Luego de eso, nos sentamos en lo que era el comedor del apartamento, y empezamos a hablar. Les expliqué como era que yo estaba aquí, y se sorprendieron de tanta organización. Si hubiera sido por ellos, seguramente no hubieran ni llegado a armar las valijas. Se sentía tan bien hablar con ellos, me sentía aliviada y segura. ¿Por qué causaban eso en mí? Sin embargo, pude notar su tristeza a medida que arrastraban las palabras para hablar.

-…Además no los vi muy animados en este último tiempo.-Dije mirando alternativamente a todos.

-No nos malinterpretes, este año no podemos volver para las fiestas y se extraña mucho casa.-Dijo Liam apenado.

-Lo entiendo, pero ya estoy aquí, ¿no?-Respondo, y la sonrisa de todos aparece en sus rostros.- Más vale que me hagan pasar la mejor Navidad de mi vida.

-No te arrepentirás.-Respondió Louis y me tomo de la mano.

-Además, Angie quiere conocer la ciudad…-Agregué.

-Pues claro que haremos una especie de city tour con ella.-Dijo Niall.- Hay un McDonalds que aún no conozco.  

-Suena bien para mí.-Dijo Angie algo sonrojada. ¿Acaso ya tenía una cita con Niall? Mi IPod suena en ese momento, era un mensaje de Gemma.

-Debo irme, tengo que encontrarme con Harry.-Dije levantándome.-Cuiden a Angie por un momento y no salgan de aquí, ¿de acuerdo?

-Sí mamá.-Respondió Angie frotándose la panza suavemente.

-Esta chica sí que sabe.-Dijo Louis levantando una ceja. Yo reí y me retiré.

La habitación de Harry estaba a unas cinco puertas de la de Louis. En realidad, no entendía por qué dormían separados: la habitación de Louis era tan espaciosa como para al menos ellos cinco y hasta Paul. Una vez que llegué a su puerta, sí que sentí ganas de vomitar: lo extrañaba tanto y ahora estaba a tan solo unos metros de él… Y no tenía el valor para tocar la puerta. Una idea se me ocurrió en ese momento.

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