Capitulo 16.

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-¿Está todo bien entre nosotros?-pregunta apoyándose contra el marco de la puerta, teniendo una postura que yo identifique como persuasiva.

-Claro, después de todo es tu vida, no mía.-respondo indiferente, apoyándome también en el marco de la puerta y quedando frente a él.

-Bien, espero que así sea entonces.-terminó con una sonrisa, aflojando los músculos de su cara.-Adiós S…

-¡Espera!-exclamo.- ¡No te vayas!-Entro precipitadamente al departamento (casi tropiezo al pasar junto al sillón) y unos segundos después ya estaba al lado de Harry de nuevo.-Casi me olvidaba…-empiezo jadeando.-Unas fans… Me dieron esto para ustedes el otro… día.-Harry tomó los pequeños papelitos con usuarios de Twitter de algunas fans, y sonrió al verlos.-De verdad querían conocerlos, y lo mínimo que podía hacer era…-De repente, Harry se abalanzó sobre mí y me abrazó. Tardé en darme cuenta de que estaba haciendo, así que unos segundos después rodeé su cuello con mis brazos. Me puse en puntas de pie porque era más alto que yo, y finalmente se logró un abrazo cálido.- ¿Qué fue eso?-digo una vez que nos separamos, sonriendo de oreja a oreja (sin poder controlarlo), pero aún estábamos cerca.

-Gracias.-contesta Harry.-Nos vemos en estos días, Sam.-Termina de decir y me regala una sonrisa.

Al cerrar la puerta, me apoyé contra ella, resoplé y sonreí aún más que antes. Harry es claramente mi debilidad, y si lo era, lo más probable era que yo sufra; y no quería eso. Pero, por más esfuerzos que haga, iba a ser imposible, ya que las punzadas que sentía cada vez que lo veía no eran por nada.

Al día siguiente, me levanté e instintivamente, como si supiera que iba a pasar, agarré mi teléfono. Tenía más de 10 llamadas perdidas, y eran de Doc. ¿Le habría pasado algo? Llamé a Doc infinitas veces y no contestaba, y eso hacía que mi preocupación aumente notablemente. Rápidamente me incorporé y, en menos de diez minutos, ya estaba en la calle pidiendo un taxi. Al llegar, entré tan rápido que casi tropiezo con varias enfermeras. Corrí hasta la habitación de Brenda, y no había nadie ni adentro ni en el pasillo. Moví mi cabeza hacia ambos lados intentando encontrar a alguien, y fue ahí cuando me di cuenta de que tendría que haber preguntado en recepción. Con un impulso, volví a correr por el angosto pasillo, muy agitada, hasta llegar a destino.

-Brenda Owkles… Necesito… Saber dónde está.-pregunto jadeando. La antipática mujer con anteojos muy redondos buscó entre unos papeles y, luego de unos segundos (y para aumentar mis preocupaciones), dijo:

-Está en terapia.-responde motonamente, como si fuera un robot. -No puedes verla porque…

-Quiero saber ya donde esta Doc.-la interrumpo con los ojos llenos de lágrimas.

-Oficina 138, al final del tercer pasillo.-responde con un dejo de suficiencia.

Sin dirigirle la palabra me dirigí hacia donde ella me dijo. Me choqué con tantas personas que no me alcanzaban los “perdón, o los “tengo prisa”. Mi mente no estaba pensando normalmente, al contrario, pensaba tanto que no lograba entender las palabras. Pero solo sabía una cosa: a mi mamá le pasa algo y podrá morir yo.

Al llegar a la puerta 138, entro de golpe, casi chocándome la puerta, muy agitada por todas las corridas. Doc estaba juntando unos papeles del piso, al parecer no me había visto entrar. Cuando se levantó, mi presencia lo sorprendió tanto que se golpeó la cabeza contra el escritorio. Al verme al punto del llanto, su rostro cambio a preocupación.

-Sam, ¿te paso algo?-pregunta rodeando el escritorio y acercándome una silla.

-¿Por qué… mi mamá está en terapia?-contesto sentándome, mientras daba largas inhalaciones para poder recuperar el aire.

-Te llame varias veces y no contestabas, justo iba a llamarte de nuevo.-responde una vez que volvió a su sillón de cuero bordo. Se quitó los anteojos y, con algo de lástima, dijo-: Tu mamá tuvo otro paro cardíaco Sam, y esta vez es grave.

Si había algo que admiraba era la sinceridad de las personas. En realidad, las personas que tenían como mejor cualidad ser sinceros, eran las personas con las que quería estar. Sin embargo, en ese momento no necesitaba que me digan las cosas tan directo. Mis ojos se llenaron de lágrimas y, aunque intenté contenerme, terminé llorando. Doc se volvió a acercar a mí y me abrazó muy tiernamente.

-Tranquila Sam.-dijo dándome unas pequeñas palmaditas en la espalda.-Tu mamá es una persona muy fuerte.

-Me separé un poco y sequé mis lágrimas con la manga de mi campera.-Lo sé, pero nadie me garantiza si estará bien o no.

Volvimos a sentarnos y, una vez que me serené por completo, Doc me explico de nuevo su enfermedad y las consecuencias; por tanto los síntomas. Brenda estaba bien, pero muy débil. El tumor estaba creciendo, y si intentaban frenarlo de manera instantánea podría no salir viva. Por lo tanto, esperaríamos a ver qué más ocurría hasta que haya que tomar medidas drásticas. También me dio otra planilla de horarios, iba a poder verla solo una hora por día aun dependiendo de su estado.

-¿Esta consiente, Doc?-pregunto chequeando la planilla.

-Ahora está dormida, pero no es algo controlable. Si duerme más de 8 horas, hay que despertarla a la fuerza y hacer que coma algo, consiente o no.-Responde con tono tranquilo, aunque sabía que solo lo hacía para tranquilizarme a mí.- Estando a mi cuidado, no le pasará nada.-continúa viendo mi expresión de preocupación.-No lo permitiré.

Saber que un médico como Doc estaba a cargo de mi mamá me dejaba más tranquila que cualquier otra cosa. Sabía que era un experto, y también sabía que de verdad le importaba la salud de Brenda.

Al salir de la oficina, me senté en la sala de espera. La cabeza me daba muchas vueltas y sentía ganas de vomitar. Estaba totalmente perdida, como cuando todo empezó; solo que ahora había una diferencia: no me sentía sola, ahora tenía compañía. Mi mente automáticamente pensó en Niall o quizás a alguna de las chicas; pero mi corazón me indicaba otra persona: Harry.

“Mi mamá está en terapia y te necesito. ¿Puedes venir al hospital? Sam.”

A los minutos, Harry me estaba llamando. Comprimiendo más lágrimas atendí.

-¿Hola?

-Sam, ¿Dónde estás? ¿Estás ahí? -Contestó Harry con nerviosismo y hablando muy rápido.- ¡Sam! Voy a ir a buscarte así que quédate ahí porque…

-Estoy en el hospital Harry, necesito irme de aquí.-lo interrumpí como si fuera caprichosa.

-Estoy a una cuadra, si quieres ve a la puerta, o mejor quédate ahí o… Mejor no te muevas.-Y colgó al instante.

Sinceramente, no entendía por qué lo llamaba a él. Tantas personas a las cuales podría haber concurrido y solo quise verlo a él… Había algo que me pasaba, las puntadas iban y venían, y las ganas de vomitar aumentaban.

Caminé hacia la puerta, tambaleándome. Cuando sentí que mis piernas ya no podían sostenerme, vi a Harry bajar de la camioneta, apurado. Apenas me vio corrió hacia mí y me sostuvo con uno de sus cálidos abrazos. Me aferré a él lo más que pude y rompí en llanto, no podía más. Harry no me soltó por unos varios minutos, y eso era lo que quería: abrazarme eternamente a alguien. Unas gotas golpeaban mi cabeza cuando nos separamos. Estaba por empezar a llover, y el viento que había me secaba los labios. Al dirigir mi mirada a él, vi su bello rostro entristecido, sus ojos no tenían el mismo brillo de siempre, estaban grises.

-Me parte el alma verte así Sam.-dijo casi en un susurro.-Vamos a mi departamento.

Yo solo asentí y me enjugué algunas lágrimas con la manga del buzo. Caminamos hacia el auto bastante rápido, la lluvia amenazaba con ser cada vez más fuerte. En el camino intenté explicarle con detalle lo que había pasado, pero no podía sin que algunas lágrimas cayeran sobre mis mejillas. Mi mayor preocupación era perder a mi mamá, y más lo pensaba peor era. Harry me escuchó muy atentamente, dejándome llorar todo lo que quise. Cuando frenó el auto en frente del gran edificio en el que vivía, me miró fijamente a los ojos y tomo mis manos.

-Eres una persona muy fuerte, y no estás sola.-Dijo con su ronca voz, pero muy lento y suave.-Yo te apoyo y quiero verte bien, ¿está bien? De ahora en más, no estarás sola nunca.-Una sonrisa inevitable salió de mí y vi en Harry una expresión de alivio.

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