Capitulo 11.

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Al llegar a la puerta de salida, me encontré con varias fans. Me bombardearon a preguntas: quienes estaban en el departamento, qué hacían, si iban a bajar a saludar, y quien era yo.

-Soy una amiga de Niall, los chicos están arriba.-respondo sonriendo dulcemente.

-¿Tú dices que nos vayamos?-preguntó una chica de unos 15 años, alta y morocha.

-Yo diría que vuelvan mañana, se notan algo cansadas.-dije algo aguafiestas, pero era verdad: todas tenían terribles ojeras negras bien marcadas, y se notaba que estaban muertas de frío. Muchas resoplaron tristemente, otras murmuraron cosas que no logré entender.-Pero pueden pasarme sus twitters y se los daré a los chicos, ¿qué dicen?-continúo para demostrar que el tiempo que ellas estuvieron allí no fue en vano. Automáticamente todas empezaron a escribir en papelitos pequeños sus usuarios y me los iban entregando. A los 10 minutos, casi todas me habían dado sus usuarios, bastante contentas. Muchas me agradecieron y dijeron que si podía, les dijera a los chicos que las encontré. Claramente, yo iba a hacerlo, ya que la dedicación que ellas imponían en ellos era increíble.

Una vez que la calle quedo desierta, empecé a caminar, y me di cuenta de que no tenía ni idea de cómo ir al hospital. Con un impulso no controlado, me dirigí hacia la derecha, y siento que alguien me tira del brazo. Me di vuelta defensiva y bruscamente, y vi a Harry, jadeando. Me quedé más sorprendida que nunca, quiero decir, ¿qué hacía conmigo de nuevo? Días antes me ayudo extrañamente a bajar las bolsas, y ahora, sin pedido alguno, estaba aquí conmigo cuando estaba perdida.

-¿Me quieres decir que haces aquí?-digo sonriendo, él me soltó y tomo aire a bocanadas.

-Seguro… No…-respiro profundamente.-Seguro no sabes cómo llegar al hospital.-termina de decir con una sonrisa de suficiencia.

-Y seguro que tú no tienes muy buen estado físico, ¿no?

-Harry ríe-¿Tomo eso como que tengo razón?

-Si eso quieres, sí. Así que me doy la propia bienvenida a mi tour por Londres.

Harry largó una sonora carcajada y nos encaminamos hacia el auto. Como siempre, en el camino los dos reímos mucho, y todas eran cosas sin sentido. Rápidamente volví a darme cuenta de que teníamos una conexión que era fácil de percibir, y de que estar con él me hacía más que bien. Luego de 10 minutos llegamos al hospital. Tener que ver ese lugar diariamente no era de mi agrado, y nunca iba a serlo. Apenas abro la puerta para bajar, Harry me toma del brazo, y vi en su cara un destello de preocupación. ¿Qué estaba pasando?

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