Capitulo 38.

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Me levanté de un golpe, agitada y jadeando. Había soñado algo feo y triste: no recuerdo bien qué, pero sé que tiene que ver con mi papá. Me froté los ojos y tomo mi IPod. Al ver la hora, quería que la tierra me trague de un bocado: eran las siete, y Harry pasaba por mí a las ocho.

Me doy una ducha rápida (la más rápida que pude en realidad), me sequé el pelo con una velocidad indiscutible intentando dejarlo lacio con mis rulos naturales abajo; voy hacia mi guardarropa y me encuentro con un gran problema: no saber que usar. ¡¿Cómo no se me ocurrió pensar que ponerme?! Estaba básicamente perdida; revolví todo, saque y volví a guardar ropa montones de veces hasta que logré combinar esto: http://www.polyvore.com/cgi/set?id=81876485&.locale=es. Una vez lista, fui hacia el espejo y me miré: fue la primera vez que me sentí bien y cómoda conmigo misma; una linda sensación.

Me senté en la mesa a esperar, eran las ocho en punto. Ya habían pasado diez minutos y nade venía… Veinte minutos y ya pensaba que Harry me dejaría plantada… Media hora más tarde, para mi alivio y confusión,  alguien toca la puerta. Sentí un nudo en mi estómago, eran mis típicas puntadas molestas que solo servían para incitar al nerviosismo. Me dirijo hacia la puerta, respiro hondo y lento, y por fin abro: era Danielle. Tenía puesto un hermoso vestido bordo ajustado al cuerpo (el cuál detallaba muy bien sus curvas), con sus típicos rulos y unos zapatos negros muy altos.

-¡Wow Sam!-exclamó sorprendida, luego de abrazarme.- ¡Estas hermosa! Si yo me sorprendo, ni me imagino Harry…-termina de decir largando una risita. Estaba mucho más animada que la última vez que la vi.

-Sh, ni me lo digas.-respondo dándole un empujoncito.- Tú también estas hermosa.

-Ni lo menciones.-dice modesta.-Los chicos están en el auto. Primero iremos a comer a un bar cerca de aquí, como siempre hacemos: bar y luego Funky Buddha. La pasaremos muy bien, ¿no crees?

-Estás muy feliz, ¿pasó algo?-le pregunto sonriente, cerrando la puerta con llave.

-Solo… Solo me siento bien.-responde bajando la escalera, casi gritando.

Cuando subimos a la parte traseras del auto, me sorprendí al ver la manera elegante de vestir de Harry y Liam: camisas de color combinadas camperas negras.

-Hola chicos.-digo alegre, una vez que cerré la puerta.

-¡Hola Sam!-dice Liam dándose vuelta del asiento de adelante.

Harry me miró por el espejo retrovisor y me sonrió; yo le devolví más que feliz la misma sonrisa. Sin embargo, Harry aún no me había visto completa; estaba ansiosa por ver su reacción, aunque si llegaba a ser de desilusión, podría ser bastante malo.

Cuando estábamos buscando lugar para estacionar, vi a mucha gente que bajaba de sus autos muy bien vestida, así que me sentí un poco opacada: yo soy un don nadie, y todas estas personas son famosas por su belleza o talento. También vi que había muchísimos paparazis, cosa que me preocupaba bastante. No quería estar en problemas de nuevo, no quería tener que ser insultada otra vez. Sin embargo, mi mente decidió que me mostraría tal cual soy, sin importar nada.

Una vez que estacionamos en un lugar privado, donde ya nadie nos veía, me decido a bajar. Los chicos ya lo habían hecho, y yo estaba por hacerlo cuando Danielle me toma del brazo.

-Espera.-dice impaciente.-Harry te abrirá la puerta.

Yo solo la miro, algo confundida; y a los segundos, Harry estaba abriendo la puerta. Danielle si entendía de estas cosas y también le gustaban, en cambio, yo soy una persona muy distraída y casi nunca capto ese tipo de detalles. Me bajé, bastante nerviosa, Harry cierra la puerta detrás de mí y me doy vuelta para verlo.

-Wow.-exclama asombrado, tomándome de la mano haciendo que dé una vuelta. El rubor se encendió en mis mejillas.-Que linda estas, Sam.

-Gracias.-digo medio entre risas.- Tú sí que estas elegante, pareces un angelito.

-Eso quisieras…-susurra Harry con una sonrisa, y empezamos a caminar detrás de Liam y Danielle. 

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