capitulo 9.

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Al día siguiente, me levanté frustrada. Había soñado algo que no podía recordar, y por más que quisiera no iba a volver una imagen del sueño ni en un millón de años; siempre me pasaba: soñaba y no lo recordaba, hasta a veces me producía dolor de cabeza.

Esa mañana desayuné sola. Sentí mucha soledad, y mis frustrados pensamientos gritaron: “esto va a ser todos los días.”

Ese día no tendría que hacer nada, ya que empezaba a trabajar el lunes, y recién era jueves. Se me ocurrió salir a correr, me gusta mantenerme activa todo el tiempo, y también me ayudaba a despejar un poco la mente. Antes de salir, tomé mis auriculares y celular. Extrañamente, tenía un mensaje. Y, al ver el nombre de Niall en la pantalla, mis expectativas del día cambiaron.

“Harry, Louis y yo iremos a ver un partido de Miami Heat, ¿quieres venir? Niall”

Que Niall me invitase significaba para mí cierta felicidad. Me recordaba, me tenía en cuenta y, hasta ahora, nadie lo había hecho nunca. Además, Miami Heat era mi favorito en el basket, de pequeña siempre miraba los partidos por televisión con mi mamá. También, saber que Harry va a estar produce dos cosas dentro de mí: la primera, algo de nerviosismo; y la segunda, felicidad de volver a verlo. En realidad, era algo que no puedo explicar con exactitud.

Rápidamente me llega otro mensaje, también de Niall.

“Hey Sam, ¿leíste mi mensaje? Si vienes Louis pasará por ti en una hora. Niall”

Claramente me daba cuenta que Niall era muy ansioso e impaciente (yo también lo soy, por eso no lo critico), ya que no habían pasado ni cinco minutos que ya mandaba otro mensaje. Para dejarlo tranquilo le contesté.

“Claro que iré, y más si es Miami Heat. Espero a Louis en mi departamento. Sam”

Como aún era temprano, decidí salir igual. Raramente, no hacía tanto frío, así que me puse mi conjunto Nike de verano. Ya estando en la calle, me puse mis auriculares y empecé a correr. Me di cuenta de que, estando y recorriendo Londres con positivismo, todo era agradable. Grandes supermercados, tiendas con ropa muy barata o de marcas muy conocidas, plazas coloridas con personas de todas las edades, gente paseando, muchos autos y el hermoso reloj con el puente. Se sintió bien que el viento me pegara en la cara, me sentía viva, me sentía feliz. Pero, como siempre, mis pensamientos negativos me invadieron, y me puse a pensar en mi mamá. Nuestras vidas habían dado un giro de 360º que no pudimos razonar o parar; todo pasó en una semana, no tuvimos tiempo de nada. Solo pasó. Y eso hizo que sienta lastima por Brenda: lastima de que ella este encerrada en un hospital sola.

Sin darme cuenta, llegué al departamento. Ya había pasado mucho tiempo, así que comí algo rápido y me duche. Era un partido, tendría que ponerme algo cómodo, así que usé un jean con un buzo algo grande.

Justo ahí, tocaron la puerta del departamento, seguramente era Louis.

-¡Hola Sam!-dijo mientras me abrazaba.

-¿Cómo estas Louis?

-Yo estoy bien, ¿y tú?

-Tengo la mente limpia, recién vuelvo de correr.-respondo haciendo ademán para que Louis entrara.

-Genial.-responde levantando el puño con una sonrisa-Mas ideas para molestar a alguien, ¿no?

-Claro, ya tengo algunas para los chicos…

Salimos del departamento hablando sobre bromas muy duras para alguno de los chicos, Louis nunca se cansaba de eso. Al salir a la calle, no vi ningún auto, ni un taxi, nada. ¿Cómo íbamos a ir?

-… pero dudo que a Liam eso lo asuste, yo diría…

-Louis, ¿iremos caminando?-lo interrumpo.

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