Capitulo 69.

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Abrí los ojos y sentí que casi no podía levantar los parpados. La luz me estaba lastimando, pero sentí una mano caliente que se unía a la mía que me dio seguridad. Cuando logré despegar los parpados completamente, me vi en una habitación de hospital, con Harry entre dormido en una silla muy incómoda tomando mi mano. Quería hablar o decir algo, pero simplemente no podía. Tampoco podía recordar que había pasado… ¿Me había desmayado? Luego lo recordé: mi mamá quería morirse. ¿Y por qué estaba yo en una camilla de hospital? Las dudas me estaban consumiendo, y eso hizo que de mi boca saliera una simple palabra:

-¿Harry?-Dije muy suavemente. Él se sobresaltó y se enderezó, y cuando me vio sonrió aliviado.

-Sam, ¿cómo estás?-Dijo con su ronca voz, y nunca estuve tan feliz de escucharla. Intenté moverme, pero él me detuvo.- Ni lo intentes cariño, estas demasiado débil.

-¿Qué paso?-Pregunté y volví a tomar su mano.

Según el relato de Harry, me desmayé cuando salí de la habitación de mi mamá. Doc dijo que el estrés y shock por todo el tema de Brenda hicieron mal a mi presión y me desmaye por no tener sangre. Estaba en el mismo hospital hacia desde ayer, ósea que hoy era domingo. Alguien me había donado sangre, lo supe porque desde pequeña que me tenían que renovar la sangre, y siempre existía un donador. Vi que Harry todavía tenía la misma ropa, y eso me dio mucho a entender.

-¿Tú me donaste sangre?-Pregunté.

-Soy A+, tú eres A-.-Contestó él algo decepcionado.- Una clase de sangre bastante extraña… Pero por eso somos cinco en una banda, ¿no?-Terminó de decir sonriendo, y al ver que yo no comprendía continúo-: Niall y Louis donaron. Aparentemente necesitabas mucha…

-¿Ellos están aquí?-Lo interrumpo sobresaltada, queriendo ya ver a los chicos.

-Se quedaron hasta las dos de la madrugada, habrán estado aquí como siete horas. Eleanor vino con Perrie también, y Danielle se fue hará una hora.-Respondió él.- Verás que te dejaron algunos regalos…

Harry se levantó y empezó a señalar muchas cosas que había en una mesa pequeña: flores, globos, chocolates, giftcards de Starbucks y muchas cosas más. Tomo una pequeña flor de un ramo y se volvió a acercar a mí.

-No salí de la habitación, así que no tuve tiempo de comprarte algo…-Dijo avergonzado.- Pero sé que estas te encantan.-Termino de decir, y me entregó una margarita. Era verdad, me encantaban, y no sabía cómo él se había enterado de eso.

-Te amo, ¿sabías?-Contesto tomando la margarita, y lo beso. Él lo siguió, luego se separó de mí y dijo:

-Yo también te amo, Sam.

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