Capitulo 39.

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Pasamos por la misma puerta por donde entró el auto, y allí salimos a la realidad. Había un estilo de alfombra roja y millones de paparazis. Nos fotografiaban a más no poder, y gritaban el nombre de Harry todo el tiempo. Vi que éste quiso tomarme de la mano, hizo un rápido y disimulado movimiento y me tomó de la cintura para dirigirme hacia la puerta de entrada. Harry mostró un pase vip a un guardaespaldas que había ya en la puerta, y pasamos juntos seguidos de Liam y Danielle. Al entrar, me alivié que ya no hubiera fotografías: sentía los flashes resonando en mis ojos. Cuando entramos, vi lo sutil que era el lugar: había música no muy fuerte, sillones, mesas ratonas redondas y lámparas en tonalidades de rojo distribuidas por todas partes; todo el ambiente también era en rojo, y estaba bastante oscurecido. Era discreto y delicado, un lindo lugar. Nos dirigimos directo a una de las tantas mesas con sillones alrededor, pedimos unos tragos (los cuáles eran unas copas redondas con una base muy finita, con un extraño jugo rosáceo) y empezamos a charlar.  Mientras más pasaba el tiempo, más personas se acercaban a nosotros a saludarnos: eran todos muy simpáticos, me hablaban divertidos y se mostraban bastante interesados en conocerme. Intercambié números con una chica que estudió en Cambridge hace unos años, que ahora es traductora profesional y viaja por todo el mundo; dijo que cuando quisiera podíamos reunirnos y hablar del tema o aconsejarme. También intenté conversar con un chico: Nick; pero apenas se me acerco Harry lo tomó del brazo y le hizo un par de bromas, como alejándolo de mí, muy disimulado. ¿Fue inofensivo o lo hizo apropósito? Varias veces sentía que Harry me miraba, como intentando controlar que es lo que hacía o cuales eran mis reacciones. Al principio fue incómodo, pero después resultó hacerme sentir importante.

Por lo que se estaba dando de la noche, la estaba pasando extremadamente bien: reí muchísimo y tomé pero sin excederme. Pero, sin saber cómo, el tiempo se pasó volando, ya que casi eran la una de la madrugada. Danielle, que estaba muy sobria, miró su reloj con distracción.

-¡Es tarde!-exclama palmeando a Harry.- ¿Por qué no vamos yendo?

-Claro, vamos.-responde Harry.

Nos levantamos para irnos y todos nos saludaban contentos: creo que el alcohol hacia que las personas te saluden más de diez veces. Suponiendo que íbamos a ir al auto de nuevo para ir finalmente a Funky Buddha, salimos a un especie de pasillo angosto, el cual nos llevó a otra puerta. Cuando la cruzamos, pisé una alfombra violeta y vi limosinas, gente y más paparazis. Volví a sentir flashes en mis ojos reproduciéndose como un germen asqueroso. No quería salir en ninguna revista, diario o lo que sea, quería entrar y librarme de toda esa presión. ¿Cómo hacían los chicos para soportarlo?

-¿Ósea que estábamos en Funky Buddha allá también?-me apresuro a preguntar para evadir mi incomodidad.

-Exacto, es el bar de aquí.-responde Liam relajado, mostrando su pase de la mano de Danielle.-Ven Sam, esto será genial.- Yo sonreí y lo seguí.

Danielle ya había entrado, y noté que Harry me tomaba de la cintura de nuevo, entrando detrás de mí. Sentí un pequeño cosquilleo en el estómago que me llevaban a otra cosa: mis malditas puntadas.

-No quiero que te pierdas.-me susurró al oído, y yo sonreí.

Apenas entré, vi lo que realmente es un boliche: gente bailando y tomando de las botellas, música totalmente alta, muchas barras con luces led, una escalera que conducía a un sector vip, y, por supuesto, paparazis. Cuando Harry se sintió seguro y me soltó de la cintura, tomé a Danielle del brazo.

-Si me pierdo nos encontramos en la escalera, ¿está bien?-digo entre gritos por el volumen de la música.

-De acuerdo.-grita entre risas.

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