Capitulo 78.

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Cuando llegué a mi departamento, entré desesperada a la ducha. Necesitaba relajarme y pensar en todo lo que estaba pasando, y el agua cayendo lentamente sobre mi cuerpo me ayudaba. Me alegraba el hecho de importarle a Smith, ya que él tranquilamente podría haber seguido con su vida haciéndome a un lado. Pero no lo hizo, por lo tanto debía aprender a ser gentil con él y su familia. Que Stephanie sea mi prima me alegraba mucho también, era una chica realmente adorable, y además sería bueno poder hablar con alguien sobre extrañar a los chicos. Por otro lado, no entendía por qué mi padre aún no aparecía. Sabía que no estaba muerto, porque si no Smith me lo hubiera dicho. ¿Pero qué quiso decir con: “él llegará a ti de otra manera”? No lo entendía y, de cierta manera, no quería hacerlo.

Salí de la ducha y mi IPod comenzó a sonar. Era número desconocido, así que volví a atender con temor de que ahora sea la muerte llamándome.

-¿Hola?

-¡Sam!-Dijo una conocida voz femenina, y descubrí rápidamente quien era.

-¿Perrie?

-Me gusta que me reconozcas, amiga.- Respondió ella luego de lanzar una risa.- Espero que tengas la tarde libre, tengo planes.

-¿Acaso Harry volvió de gira?-Respondí con ganas de que ella siga el juego.

-Me gustó esa respuesta.-Contestó Perrie, y pude imaginar su maligna sonrisa aparecer en su rostro.- Ponte ropa cómoda, paso por ti en veinte minutos.  

Sin pensarlo muy rápido, fui a cambiarme. Me puse unos pantalones anchos pero que a la vez marcaban mi cintura de color verde (muy frescos), con mis Nike blancas y un top blanco haciendo juego. En Londres reinaba la primavera, y tenía ganas de usar ropa colorida y corta. Dejé mi cabello ondulado suelto y me senté a esperar a Perrie. A los diez minutos, ella llegó.

En todo el camino que estuvimos en su auto, reímos a carcajadas por lo mal que conducía. Tampoco quiso decirme a dónde íbamos, pero me dejé llevar por el lindo momento que estábamos pasando. Al rato, estacionamos en frente de un edificio muy moderno: estaba todo vidriado, era alto y parecía ser un estudio de grabaciones. ¿Qué estaba haciendo yo aquí? Perrie bajó animada del auto y yo la seguí.

-¿Me dirás ahora en dónde estamos?-Pregunté impaciente cerrando la puerta.

-No hasta que entremos.- Contestó misteriosa.

Nos introducimos por entre las enormes puertas también vidriadas del edificio y llegamos a algo parecido a recepción. Un muchacho alto y moreno, con estilo de rapero y cabello afro, estaba ubicado atrás de una barra blanca. Estaba concentrado escribiendo en una notebook, pero cuando nos vio se iluminó su rostro.  

-Qué bueno verte, bella.- Dijo con voz graciosa dirigiéndose a Perrie, y con una gran sonrisa.- Veo que trajiste a tu amiga… Sam, ¿cierto?

-Claro que la traería.- Dijo ella abrazándolo.- Sam, quiero presentarte a Will, el maestro de baile de mi banda.- Continuó diciendo cuando se separó de él. Ya empezaba a entender todo.

-Un placer.- Dijo Will tomándome la mano y besándola.

-Igualmente.- Contesté haciendo una falsa reverencia. El ambiente era divertido de alguna forma.

-Vamos, lo bueno está por venir.- Dijo Perrie dándome empujoncitos.

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