Capitulo 31.

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Ya en el día siguiente, me levanté decidida a leer la carta y encontrar alguna solución; estaba esperanzada. Fui al colegio a trabajar y ocurrieron dos cosas: la niña de 7mo año, la cual es fan de los chicos, escondió su timidez y vino a hablar conmigo al final de la hora.

-Sé que eres amiga de los chicos.-Me dijo un poco ruborizada, pero sin temor.-Las páginas oficiales tienen fotos de ti con ellos. No quiero ser grosera ni abusar de mi suerte de tenerte en frente, pero sólo quiero conocerlos. Por favor, ellos son mi mundo, y necesito al menos sentir sus perfumes. ¿Podrías hacer eso por mí?-Sus ojos brillaban, ponía una fe y confianza en mí que no podía defraudarla. Contenta, le respondí:

-Por supuesto que lo haré, no tendrán ningún problema. Solo dame tiempo hasta mañana y hablaré con ellos.-Apenas terminé de hablar, vi una sonrisa de oreja a oreja, y de repente me abrazó.

-Gracias.-dice mientras me rodeaba con sus brazos.- Si lo logras, mi vida cambiará por completo.

-Lo haré.-contesto, y me separo de ella para irme.

Me alegró muchísimo que haya escondido su timidez y venga a hablarme, de seguro eso es un gran paso para ella; y si conoce a los chicos, seguramente todo cambiará en su vida, y yo haré eso posible.

Antes de irme, paso por la sala de profesores para buscar unos exámenes a corregir, cuando ese tal Smith me sorprende de nuevo con sus preguntas misteriosas.

-¿Ya te vas?-dice mientras me observa juntar mis cosas.

-Sí, necesito llegar a mi casa a tiempo.-contesto ignorante, intentando poder dejar rápido la habitación.

-Si quieres puedo llevarte, tengo auto.

Frené en seco dejando de hacer todo lo que estaba haciendo: eso me daba miedo. Un hombre mayor que se ofrece a llevarme hasta mi departamento era una locura, era un desconocido y cualquier cosa podía pasarme. Así que me la rebusqué y contesté de la manera más amable posible.

-Es muy amable, gracias.-digo colgándome el bolso, ya decidida a irme.-Pero debo pasar por otros lugares antes. Lo veo mañana Sr. Smith.

-No hay problema, cuídate Sam.-dice indiferente, como si ya supiera que yo iba a decirle que no.- Oh, y dale saludos de mi partea tu madre.

Abrí los ojos de par en par, sin esconder mi sorpresa: ¡¿mi mamá?! ¿De dónde la conoce? ¿Cómo sabe que está aquí? ¿Qué está pasando y yo no me entere?

-¿La conoces?-contesto sorprendida, casi enojada diría yo.

-Soy solo un amigo.-contesta prudente, sonriendo.-Solo díselo, ella sabrá quién soy.

Me limito a asentir confundida y enojada, y finalmente me voy. Me enojaba no saber nada de mi vida ni la de mi mamá, me molestaba el simple hecho de vivir en una fantasía. Necesitaba abrir ya esa carta y sacarme al menos algunas dudas, porque las vueltas de la vida me estaban haciendo enterar de muchas cosas. Y, además, tenía que volver a enfrentar a mi mamá.

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