Capitulo 59.

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Ese día con Doc hicimos un acuerdo: él y los médicos la someterían a una operación para poder sacarle el tumor. Fuimos (con Harry incluido) a la habitación de Brenda y le explicamos todo; pero ella no se sorprendió en absoluto.

-Yo ya lo sabía, mi amor. -dice sin mirarme a los ojos, secándose una lágrima, mirando por la ventana pero sin ver. -Esto tenía que pasar. Pero estoy lista.

Luego de que ella haya dicho eso, me puse a pensar en que fui una idiota. No haberme dado cuenta de que ella podía morir, no verme venir toda esta situación, me convirtió en una real estúpida. ¿Cómo no lo pensé yo antes? Era obvio que tenía que pasar, ¿en dónde había tenido mi cabeza todo este tiempo? Todo esto era una pesadilla de la que quería despertar cuanto antes.

Dejamos una fecha puesta: 9 de octubre de este año. Estamos en agosto, faltan exactamente dos meses, pero todos sabemos que estos dos meses no serán nada fácil. Una vez firmados todos los papeles y autorizaciones para la operación, Doc se retiró y en la habitación quedamos Harry, Brenda y yo. Ella y Harry hablaron muchísimo, él le saco millones de sonrisas; y eso me dio a entender que Harry no solo me hacía bien a mí, sino también a mi mamá. Yo también participé en la conversación, y de paso le conté a mi mamá que había entrado en Cambridge.

-Te felicito hija, es increíble todo lo que podes lograr.- dice mientras me abraza, muy emocionada. Harry sonrío enternecido al ver eso y, cuando me separé de Brenda, me dirigió una sonrisa conmovedora.

Eran casi las cinco cuando llegó el pastelero a la habitación. Yo realmente estaba muy cansada, no tenía muchas ganas de quedarme, y menos de comprometer a Harry de quedarse también sabiendo que tiene que irse. Así que a eso de las cinco y cuarto, con Harry nos vamos. Cuando estacionó en frente del departamento, sabía que no iba a tener tiempo de quedarse, así que me despedí de él arriba del auto.

-Gracias por todo, Harry.- digo antes de abrir la puerta.- No solo me haces bien a mí, sino también a Brenda; gracias por eso.

-¿Te hago bien? -preguntó acercándose más a mí.

-¿Es que no lo ves?- digo esta vez acercándome yo más a él, y automáticamente me besa. Fue un beso exigente, como si estuviera pidiendo más que solo un beso; y con solo pensar en esa idea el color subió a mis mejillas. Me separé un poco de él por la confusión que se generaba en mi cabeza, y le sonreí para que se quedara tranquilo.- Te veo en la noche.

Cuando subí finalmente al departamento, me bañé y acomodé un poco todo, me puse a pensar en lo que apareció en mi mente horas antes: sentí que ese beso me estaba pidiendo más, y sabía que Harry no perdería el tiempo y que no tendría ningún problema en avanzar. Sin embargo, yo era virgen y no sabía nada sobre estas cosas, y, aunque mi confianza en Harry sea del 100 por ciento, no quería apresurarme. Estaba segura de que Harry respetaría eso, pero también necesitaba decirle esto a alguien. Y en ese momento, sin saber por qué, solo se me ocurrió una persona: Danielle. No sabía si ella aún estaba en Estados Unidos, si estaría trabajando o no, pero necesitaba llamarla. Luego de buscar por diez minutos mi IPod, logro contactarla.

*conversación telefónica*

-¡Sam! –Dice energética al atenderme.- ¿Cómo has estado?

-Hola, Dani. –Respondo alegre de poder escuchar su voz.- Estoy bien, solo llamaba para preguntarte si estabas aquí, en Londres.

-Oh, acabo de volver,  y recién terminé de desempacar. –contesta ella, notándola ahora algo cansada.

-Los chicos vendrán hoy, y quizás sería bueno que vengas un rato antes, ya sabes…

-Me encantaría, Sam. –Contesta más animada.- Apenas me desocupe iré hacia allí.

-Gracias Dani.- Digo aliviada por su respuesta, realmente sentía que no estaría aquí.- Te veo luego.

Al colgar, sentí un gran alivio: gracias a Dios Danielle siempre estaba disponible para mí. A los veinte minutos, alguien toca la puerta; y al abrir veo que era Danielle.

-Traje mandalas, creo que vamos a necesitarlos. –Dice sonriendo algo débil mostrándome unos libritos luego de saludarme y entrar.

Una vez que nos acomodamos en la mesa con todos los mandalas y cosas dulces para comer, comenzamos a charlar. De la última vez que la vi, estaba peor: tenía muchas ojeras, su voz sonaba quebrada y sus ojos destellaban luz apagada; pero aun así, estaba bien vestida y arreglada. Aproveche para contarle todas mis novedades, sin dejar pasar nada: Harry, mi papá, mi tío, Cambridge y mi mamá. No sabía si de verdad estaba muy atenta a lo que le contaba, ya que la veía pintando muy concentrada. Sin embargo, cuando terminé mi extenso discurso, Danielle mostró todo su interés en apoyarme con cualquier tema que necesite, lo cual hizo que me sienta un poco más ayudada; y también me enteré de algo sobre ella que no sabía.

-Soy adoptada, Sam. –Dice levantando la vista.- Y cuando me lo dijeron no fue nada fácil, porque mis verdaderos padres me abandonaron. Pero la vida sigue, y no nos podemos estancar en un punto débil. 

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