Capitulo 14.

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Abro y allí estaban todos: primero Perrie y Eleanor con tortas y galletitas dulces, luego Danielle con Louis y Zayn con termos para el té; y finalmente Liam y Niall con juegos de mesa, películas y hasta helado. Me quedé esperando a que alguien más llegue, o mejor dicho estaba esperando a Harry. Sin embargo, eso no pasó: Harry no había llegado y seguro estaba con Taylor; y eso hizo que mi humor se arrastre por el piso.

Creo que tenían planeado quedarse mucho (dado todas las cosas que traían), cosa que no me molestaría. Todos empezaron a saludarme alegremente (Niall me abrazó muy fuerte, como si supiera la cantidad de cariño que necesitaba), a medida que entraban dejaban las cosas en la cocina; todos se movilizaban muy cómodamente. Era bueno ver la gran confianza que ya tenían conmigo.

Las chicas se sentaron a la mesa, yo las seguí; y los chicos se tiraron a ver televisión mientras conversaban. Aún no había noticias o señales de Harry, y eso ya me ponía nerviosa. Mientras tanto, Perrie ya había percatado los mándalas.

-¿Te gusta pintar mándalas, Sam?-pregunta mientras toma uno y lo examina.

-Oh, sí.-contesto desprevenida.-Cuando estoy triste me encanta hacerlo.

-¿Tienes más?-pregunta Eleanor, ojeando un segundo libro de mándalas pequeño.

-Claro, pintemos.-contesto sonriendo.

Acto seguido, me levante hasta mi habitación y traje todos los mándalas que tenía. Todas empezamos a pintar, mientras hablábamos sobre que hacíamos cuando estábamos tristes y que era lo que más nos causaba tristeza. No me sorprendió oír que a Danielle le pone muy triste no bailar (una punzada toco mi torso en ese momento, ya que moría de ganas de poder bailar en tal lugar como ella, o al menos decir que me encantaba); y tampoco me sorprendió escuchar salir de la boca de Perrie que lo más difícil para ella es separarse de su familia y Zayn.

-A mí me pone triste no poder expresarme, o que alguien no acepte lo que pienso.-digo sin despegar los ojos del mándala, casi como pensando en voz alta.

-¿Y hay algo que quieras decirnos que nunca pudiste expresar, Sam?-pregunta débilmente Eleanor, como si tuviera miedo de mi respuesta.

-Pues…-dudé muchísimo en que contestar. Si decía que me gustaba bailar, podría por fin quizás empezar a hacerlo, pero también me daba mucho miedo si no era buena, o qué podría pasar. Aparentemente estuve mucho deduciendo que decir porque, después de una pausa, Danielle dijo:

-¿Estas bien, Sam?

-Lo siento.-digo saliendo de mi ensimismamiento.-Creo que hay muchas cosas que no puedo expresar… Pero quizás con el tiempo y a poco lo haga, ¿no creen?-Ellas asintieron para no tener que decir nada, sabía que mi respuesta no había sido la mejor; pero aún no quería que nadie sepa sobre el tema de bailar.

Seguimos hablando y la  conversación se fue tornando cada vez más interesante. Sentía que por fin podía contar con alguien para hablar, y que esa persona no sea mi mamá. Y ya que estábamos hablando sobre el tema de las parejas, ¿por qué no preguntar por esa persona que me preocupaba tanto?

-Chicas, ¿saben dónde está Harry?-pregunté como si fuera al pasar e intentando sonar despreocupada, pero ellas se miraron con sonrisas pícaras y rieron como si supieran que, en cualquier momento, iba a preguntar eso.

-Esta con Taylor.-dijo Eleanor mientras pintaba y contenía una sonrisa.-Pero vendrá en unas horas.

-Prometió venir.-terminó Danielle.

Yo solo asentí y seguí pintando. Me puse a pensar que ellas de verdad sabían que me pasaba, pero tampoco me sentía segura confirmándolo. Odiaba ser tan desconfiada, pero a veces simplemente no podía controlarlo. Y, además, mi teoría sobre que él estaba con Taylor era cierta, así que me sentí más frustrada aún.

Ya había pasado casi una hora y los chicos hacían lo suyo, así que debía llegar el momento en que tenían que ser nenes de 5 años.

-Bien…-dice Louis mientras rodeaba la mesa con mirada asesina, haciendo que todas dejemos de hablar y levantemos la vista.-Me estoy portando demasiado bien, así que…

-Niall hace redobles-¡Llegó la hora de Monopoly!-grita Liam y todos se abrazan y gritan como si les hubieran dicho que habían ganado la lotería.

Nosotras reímos, y yo me levanté a buscar el juego. Al volver, Louis organizo todo como si el juego fuera más que en serio, y al cabo de cinco minutos empezamos a jugar. Nos entretuvimos mucho, Louis discutió a morir con Zayn por ver quien había robado cinco billetes, Liam los retaba como si fuera su padre, Niall reía a morir, y todas nosotras intentábamos aportar algo para solucionar el crimen. Que linda escena se había formado, que lindo momento. Fue ahí cuando me di cuenta de que tenía amigos, amigos verdaderos.

Eran las 6, se nos fue la tarde con ese juego. A las 7 pasarían una entrevista de los chicos en E!News, así que la esperábamos con ansias sentados en el sillón (otros en pufs y banquetas) mientras conversábamos. Por suerte no recordé a Harry en toda la tarde, tuve muchas otras cosas en la cabeza y me distraje mucho. Sin embargo, minutos después de levantarme para ir a hacer un poco de té, tocan la puerta. Nadie escucho, o creo que quizás lo hicieron pero, como era mi departamento, esperaban a que yo lo haga. Así que abro. Y era él.

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