Capitulo 55.

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Ya en el auto y con la pizza, me adelanto en contarle a Harry mi encuentro con Angie, y, más que nada, todo lo relacionado con mi mamá, Doc y mi tío Smith.

-¿Y aun no te devolvió el llamado?- Pregunta cuando frenamos en un semáforo, yo niego con la cabeza y él continúa-: Que desgraciado. ¿Quién se piensa que…?

-Calma Harry, lo llamé recién ayer. Aunque desde que sé la historia de mi padre, –agrego al ver su cara de no comprensión- parece que se enteró mágicamente y desapareció de la faz de la tierra. De todos modos, no es eso lo que ahora me importa: con tal de saber que ahora mi mamá esta mejor y más entretenida, me alcanza. Mi padre y mi tío pueden tener lugar en mi cabeza en otro momento, ¿no crees?- termino de decir, y le doy un mordisco a la pizza.

-Claro que lo creo. -contesta Harry mientras estaciona justo en frente de Cambridge. -Pero en algún momento deberás hacerle frente al problema, ¿no crees?-dice intentando imitar mi voz graciosamente. Yo le di una palmada en el hombro y contesto:

-Sí, pero no ahora.

Bajamos del auto, Harry me toma de la mano y me sonríe. Creo que esa fue su manera de decirme que quería estar conmigo, que eso no lo avergonzaba y estaba decidido a avanzar pase lo que pase. Yo asentí, como leyendo sus pensamientos, y confirmándole que estaba de acuerdo con él; y así nos dirigimos a las grandes puertas de roble de Cambridge. Al atravesarlas, me encuentro a Angie con Theo en recepción discutiendo: ella estaba realmente triste, las lágrimas caían sobre su rostro como la lluvia que gotea siempre en Londres y gritaba muy furiosa, y Theo explotaba de rabia, estaba rojo y también gritaba. Harry me dirige una mirada de asombro, aún sin soltar mi mano, y yo para que entienda le explico:

-Ella es Angie, de la que te hablé.- Digo mirando por lo lejos hacia la recepción, cada vez más preocupada por Angie.- El chico es Theo, rendimos juntos el primer examen. Ella lo ama, pero el… -suspiro y continúo-: Bueno, no sé bien la historia.

-¿Por qué no vas y los separas?-dice Harry ojeando a Angie y Theo.-Parece que van a matarse.

-En un principio, reí ante ese consejo, pero luego me di cuenta de que debería hacerlo. -Está bien, luego iré a buscar los resultados.

-Te esperaré. Suerte Sam.-dice Harry, y luego me abraza.

Seguido a eso, camino  hacia recepción con paso silencioso dirigiéndome a Angie y Theo. Apenas ella me ve acercarme me da la espalda, secándose las lágrimas muy avergonzada, y por su parte Theo se calló de repente y me desvió la mirada. Yo también me quede callada esperando a que alguien diga algo, cuando Angie se da vuelta de repente: tenía los ojos realmente hinchados y muy rojos, y me dirigió una mirada de total tristeza. Estaba por decir algo cuando ella suspiró con dificultad y, mirando fijamente a Theo con mucho odio pero hablándome a mí, dijo:

-Sácame de aquí, Sam.

Me alivié que ella me lo pida, ya que yo no iba a saber cómo hacerlo. La tomo rápidamente del brazo y caminamos hacia el angosto pasillo que daba a los salones. Antes de llegar a ver todas las puertas con distintas asignaturas, freno a Angie quedando de frente a ella: toda la situación anterior tenía una explicación.

-¿Me puedes explicar que paso allí, Angie? –digo mirándola muy fijamente, esperando una respuesta. Sin embargo, ella permanecía callada y no respondía, así que continúe-: ¿Él te hizo algo malo? Parece que…

-No me preguntes y camina.- me interrumpe Angie muy fríamente, sin aún mirarme a los ojos.

-Angie, estas realmente triste, sabes que puedes confiar en mí pa…

-¡Ni lo intentes, Sam!- Exclama casi gritando, enojada.- ¡No voy a decirte una palabra de todo lo que paso! ¡Déjame en paz!

 -¿Quieres calmarte?- contesto alarmada, estaba muy sorprendida por su reacción. -Si la vida te está dando un golpe duro no te descargues conmigo, ¿está bien?

-No me conoces ni un poco, así que será mejor que calles.- respondió con más lágrimas en las mejillas. La gente empezaba a mirarnos extrañamente.-Que tu novio sea una estrellita famosa no te hace lo mismo que él.- termina de decir roja de la furia. Yo sonrío vagamente, sabía que eso iba a molestarle mucho, y luego contesto apuntándola con el dedo:

-¿Y tú crees que me conoces? ¿Tú sabes por qué estoy aquí? ¿Cómo llegué? No, así que no me juzgues. Solo te estoy ofreciendo ayuda.

Realmente no entendía por qué tenía esa actitud conmigo: yo solo le estaba ofreciendo ayuda, un hombro para llorar, una persona para descargarse. ¿Por qué me lo devuelve así? Sin embargo, sé que cuando algo muy malo te pasa no necesitas ayuda de nadie, sino ayuda de ti misma.

Angie me miró a los ojos con mucha sinceridad, con una mirada que nunca había conocido en nadie: era como si estuviera destruida, cansada, agotada; y encima más lágrimas le caían. No podía dejarla simplemente ahí e irme, tenía que averiguar qué había pasado y ayudarla.

-Vamos a buscar los resultados, ¿quieres? -Digo mirándola con ojos enternecidos, como si su reacción anterior no hubiera sido nada. -Luego hablaremos de esto, si quieres. –agregué.

Ella no dijo nada, solo se limitó a asentir. Caminamos en silencio por el gran pasillo, las dos sin decir nada, pero de reojo vi que se secaba algunas lágrimas: parecía como si no pudiera pararlas.

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