ciento doce.

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Llegué y te vi.

Estabas en el primer banco.

Y me ordenaron sentarme a tu lado.

Y así lo hice.

Sin saludarte.

Sin mirarte.

«Entiendo que no me saludes, pero el curso es algo largo para que te hagas la fría»

Dijiste eso sonriendo.

Como si fuera una broma.

De la cual no me reí.

A la cual no contesté.

Sólo miré al frente.

Intenté ignorarte.

Era difícil, pero estaba concentrada.

Y lo estaba logrando.
Hasta que tomaste mi mano entre las tuyas.

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