cuarenta y siete.

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Cuarenta y siete.

«¿En serio te gusta ese? ¡Tiene cara de mono!»

«No me gusta que me den la mano, y no sé por qué lo hiciste; pero la chica con la que bailabas hace un rato estaba caminando hacia acá cuando me diste la mano»

Y yo reí, te había salido al revés la jugada.

Y seguí:

«Y ella no tenía cara de que le gustara vernos así, caminó apretando los puños, hacia la pista»

Y reí de nuevo, pero una voz me interrumpió.

Con voz intensa y una sonrisa pegada al rostro, apareció ante nosotros diciendo «¡aquí están!»

Tu amigo.

Tu amigo era guapo.

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