sesenta y cinco.

417 33 0

Giré completamente mi cuerpo para que no la alcanzara.

Quise decirle que no quería jugar, pero el comenzó a hacerme cosquillas.

Traté desesperadamente de poner la cara más seria que podía.

Él se quedó inmóbil.

Tú te estabas acercando.

Y luego frenaste.

Aún no sé por qué frenaste.

Y entonces, él rompió el silencio, y mientras acomodaba su gorra en mi cabeza,  dijo:

«Esa es su muñequera ¿verdad?»

Yo asentí.

Y supongo que presenciaste toda la conversación, porque te alejaste.

Él tomó mi mano.

«Lo siento»

«Está bien»

¿Recuerdas?¡Lee esta historia GRATIS!