ciento ocho.

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Por primera vez en mucho tiempo, volví a llegar temprano a la escuela.
Pensé que estarías allí, en nuestro lugar de siempre.
Pero mis expectativas sobre ti se destruían a sí mismas.
No llegaste, metafórico tú.
Entonces, nos tomaron asistencia, como en cualquier día normal.
No dijo tu nombre.
Al final sólo dijo, como si no fuera nada especial, que a ti y tú novia los habían cambiado a la otra división por "motivos personales".
Y todas las cabezas voltearon hacia mí dirección.
¿Yo era tu motivo personal, metafórico tú?
Nunca te lo pregunté.
Y si ya me sentía sola, ese momento fue como si me empujaran más abajo; como si ya hubiese tocado fondo, y siguiera escarbando más abajo.
Como caer en círculos.
Perder el control.

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