ciento veintidós.

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Yo estaba paralizada.

De repente, no supe qué hacer.

Me olvidé del exámen.

Me olvidé de los nervios.

Me olvidé de ella.

Me olvidé de los últimos meses.

Me olvidé de todo, excepto de tus ojos raros; que miraban directamente a los míos.

Y sonreíste.

Sonreíste con la sonrisa que me encanta, tu sonrisa verdadera.

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