veintisiete.

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Y entonces pasó.

Todas mis ilusiones se vinieron abajo, tu tenías razón.

Él rompió mi corazón.

Y yo te necesitaba ahí.

Pero no estabas.

Y me pregunté si en ese tiempo me habías necesitado tanto como yo a ti.

Y me pregunté si me habías extrañado, así como ahora me pregunto si me extrañas.

Y las clases ya casi acababan.

Mi mundo se vino un poco más abajo con eso.

Había reprobado.

Era la primer materia que reprobaba en toda mi vida.

Agrégale un corazón roto.

Y llegó inglés a unirnos de nuevo.

Éste era el primer año, desde hacía tres, que no reprobabas.

Y la profesora dijo que debías de agradecerme.

Y me miraste fijo.

Lo hiciste durante un rato.

Y no fue hasta que pasaron varios minutos, que podrían haber sido horas, que noté que yo también te estaba viendo.

Te miraba fijo.

Y como si eso no era raro después de cinco meses de ley del hielo, solté:

'Tu parpadeaste primero'

¿En serio mente maestra? ¿eso dije?

Y tu sonreíste.

Y la profesora rió, terminando con un suspiro.

¿Ella seguía ahí?

Los tres reímos.

Y ahí fue cuando pasó, la profesora de matemática interrumpió la clase pasa informar quién reprobaba.

Para informar quién tendría que hacer un exámen mientras los demás estaban de vacasiones.

Primero dijo tu nombre.

Siguió la lista.

Por último dijo mi nombre.

No me lo esperaba.

De verdad que no.

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