diecisiete.

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Y no fue hasta ahí, que la tenía en las manos que me dí cuenta que no quería dársela.

Claro que quería evitar una dicusión innecesaria con ella.

No sé por qué, metafórico tu, pero pelear con ella no resultaba atractivo.

Creí que eso me alejaría de ti.

Y entonces recordé tus palabras.

Ella te había dado indirectamente la idea.

Y me enfurecí.

Volví a ponerme la pulsera, digo, muñequera.

Ella hizo una mueca.

"Dame la muñequera de MI novio, por favor"

Era una simple muñequera.

Tu regalabas pulseras a todos tus amigos.

A mujeres no, pues no creías en la amistad entre hombre y mujer.

No era mi intención hacerte cambiar de parecer sobre eso.

Pero me alegró haberlo hecho.

Y fue en eso torbellino de pensamientos en el que supe por qué era importante para ella la muñequera.

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