seis.

851 58 0

Estuve recordando aquél exámen.
En realidad es una excusa para pensar en ti.
No tenías idea de nada, y en realidad era bastante sencillo.
Tampoco tienes una idea, metafórico tú, de lo lindo que eres cuando estás nervioso.
Yo permanecí un rato en silencio.
Mientras tu sacabas tus equivocadas conclusiones sobre qué contestar, yo estaba leyendo la hoja entera.
Hasta que de repente hiciste silencio.
Fue incómodo verte tartamudear, intentando sugerirme que copiáramos o que si hacía falta, tenías un papel con varias respuestas en tu bolsillo.
Me inquietaste un poco cuando amagaste con sacarlo.
Allí fue cuando empecé a hacer el exámen.
Así, sin consultarte nada.
Parecías sorprendido, demasiado sorprendido.
Fue ahí cuando me di cuenta que tampoco habías entendido mi conversación en inglés con la profesora.
Terminé el exámen, éramos los primeros.
La profesora lo revisó en algunos puntos, sonrió, dijo que estaba bien y nos lo devolvió.
No habíamos escrito nuestros nombres.
Tu lo tomaste y te dirigiste a la mesa.
Escribiste rápido, me lo diste y antes de soltarlo me dijiste que para la próxima estudiabas tu.
Quise explicarte que no había estudiado, pero que sería bueno que tu lo hicieras porque en verdad ibas mal en inglés.
Pero no pude.
Simplemente me quedé con la hoja en la mano, viendo nuestros nombres, escritos con tu letra, unidos por un una "y".
No, no los uniste con un "-" como la profesora indicó.
Usaste una "y", y me gustó como se veía.
Sonreí ante tu promesa de estudiar para la otra, este exámen fue tu primer 10 en inglés, le siguieron varios.
Entregué el exámen y salimos del aula.
Probablemente no lo recuerdes, pero abriste la puerta para que yo saliera primero.
¿Recuerdas?

¿Recuerdas?¡Lee esta historia GRATIS!