ciento tres.

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Tuve dos semanas de recuperación.

Dos semanas sin escuela.

Dos semanas sin verte.

Ya no llamabas cada día.

Al parecer, desistías conmigo.

Según rumores, ella y tú peleaban por mi causa.

En clase no me hablabas.

En los recesos tampoco.

No me cantabas.

No me escribías.

Nada.

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