ciento deciséis.

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Y en ese arranque de "entrar en razón" me senté del otro lado del salón.

Presté atención a clases.

Decidí que aprobaría todas las materias.

Decidí que me centraría en mí, y no en ti.

Decidí tantas cosas.

De las que no cumplí varias.
«No me dejes solo, me haces extrañarte otra vez»

Esa fue la razón, metafórico tú.

Por esa simple frase, que me dijiste a la salida, fue que decidí decepcionarme a mí misma, para no fallarte a ti.

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