ciento veintisiete.

482 50 10

Pero claro, la perfección no dura.

Y al terminar la noche, me besaste.

Y fue mágico, perfecto y natural.

Sólo que me hubiera gustado que esa magia durara más, metafórico tú.

Tenías tus manos en mi cintura.

Y tu cara a centímetros de la mía.

Tus ojos parecieron oscurecerse apenas unos segundos después.

Y te alejaste.

«Lo siento», susurraste.

Yo no lo lamentaba.

Y me dolió que tu sí lo hicieras.

«Yo no soy bueno para ti»

**Estos días no estuve subiendo, supongo que lo notaron, pero al llegar al final resulta difícil terminarlo. Sí, falta poco; ésta historia terminará en su parte 130**

¿Recuerdas?¡Lee esta historia GRATIS!