ciento veinticuatro.

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Al final de nuestra charla, tendiste tu mano derecha hacia mí para estrecharla.

Como sellando un trato.
Como sellando un futuro.

Siempre se sientió raro tocarte.

Como electricidad.

Ver mi mano, empequeñecida por la tuya.

Tiraste de mi ella, haciéndo que me tambaleara hacia adelante.
Y besaste mi mejilla.

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