treinta y cuatro.

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Siempre que chateábamos, nos despedíamos con un «Te quiero, cuídate»

Pero llegó el día en que no me dijiste así.

Entonces te despediste y soltaste «Adiós, te amo»

¿Qué?

Y supongo que me quedé frente a la computadora durante mucho tiempo, así que tu seguiste «No tienes que escribírmelo de regreso, yo lo siento así; eres mi mejor amiga»

¿Amiga?

Y sin pensarlo dos veces, te respondí un «te quiamo, cuídate»

¿Quiamo? ¿De verdad, cerebro?

Casi podía verte sonreír cuando leías el mensaje, metafórico tú.

Me preparé a mí misma para una lluvia de "Jaja", que nunca llegó.

Pasaron varios minutos, yo era un manojo de nervios.

«Tu también te cuidas, ¿sí? Te veo mañana»

¿Qué?

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