cien.

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Cerré la puerta en su cara, en cuánto intentó abrazarme.

Quería consolarme.

¿Te lo imaginas, metafórico tú?

Hundí mi rostro en mis manos.

Mi celular sonó.

Eras tú.

Corté.

Falté toda la semana siguiente a ese hecho.

Mi madre me veía mal.

Y lo estaba.

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