ciento diecinueve.

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«+¿Te pongo nerviosa?

  - Sí.

  + ¿Sí?

  - Estamos en un exámen ¿tu no estás nervioso?

  + ¿Quieres decir que no te molesta mi mano en tu rodilla?

  - Claro que me molesta ¿por qué crees que paré de escribir? Ya, quítala.

  + No.

  - ¿No?

+ Definitivamente no, así estoy cómodo.

  - Entonces tendrás que terminar tu el exámen; y este tema debía de estudiarlo yo, no lo sabes.

  + ¿Quieres decir que puedo seguir tocándote si yo termino el exámen y está bien?

  - Claro»

Y eso hiciste. Al parecer habías estudiado todo.
Lo tuyo.
Lo mío.

Incluso sabías las fechas de cada tema dado.

Fue la única vez que te vi estudiar tan duro. Tu no eras así.

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