ciento treinta.

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«Adios» dijiste, y besaste mi cabeza.

Luego comprendí que era una verdadera despedida.

Y lo que viene después de la despedida es irse.

Y eso hiciste.
Te fuiste.

Me dejaste.

Me dejaste sola.

Me dejaste herida.

Me dejaste confundida.

Me dejaste con un simple mensaje, que decía "Voy a extrañarte, te quiamo"

Y cambiaste de número.

Te mudaste con tu padre.

Cerraste cualquier vía de comunicación.

Desapareciste.

Dos años pasaron.

Y supe que volviste cuando te vi en la calle.

Me pregunté si durante todo ese tiempo tuviste esa mirada.

Me pregunté qué hubiera pasado si yo fuera más valiente, y tu más egoísta.

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