Capítulo 79

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Tomo el brazo de Lowell, nuestras alas están tan lastimadas que no podemos elevarnos, no importa. Corremos para adéntranos más al fondo en el lago, el agua esta helada y no puedo crear el fuego. Muevo mis manos creando remolinos en el agua para que los zaino no entren. Pero no es necesario, vuelven a preparar sus arcos y veo como Alex, mi amigo, ríe de forma macabra disfrutando de todo esto.

— ¡El agua no nos protegerá, corre a la orilla! —me grita el demonio y yo lo sigo.

Otra de las flechas me roza en un brazo, nos tienen atrapados. Sigo corriendo hasta llegar a una orilla, pero no lo suficientemente lejos de los híbridos quienes caminan hacia nosotros. Con ayuda de Lowell salgo del agua a tropezones.

— ¡Preparados para otra ronda! —grita un zaino.

— No puedo volar —miro al demonio.

— Hay que desaparecer.

— No sé cómo —niego envuelta en pánico.

— Yo lo hago.

Lowell permaneció frente a mí, dándole la espalda a los vampiros... y de nuevo paso. Fue como revivir un déja vu mientras todos los recuerdos perdidos en mi Páramo Mental se galoparán en mi mente uno tras otro hasta retener uno en específico. Fue como ver la mirada de Violet en los ojos de Lowell.

Mientras intentaba convertirse en humo y hacerme desaparecer con él, otra lluvia de flechas vino sobre nosotros. Fue revivir una de mis peores pesadillas, fue revivir la muerte de Violet tratando de salvarme. Ahora no era diferente al ver los ojos marrones de Lowell sabiendo que era el fin. Cayo de bruces frente a mí, con tres de las flechas clavadas en su espalda y su mano aun sosteniendo la mía. 

El festejo de los zaino me hizo despertar de mi propia pesadilla, mire a hacia donde estaban aquellos malditos que festejaban la muerte de Lowell

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El festejo de los zaino me hizo despertar de mi propia pesadilla, mire a hacia donde estaban aquellos malditos que festejaban la muerte de Lowell. Fue como si algo se inyectara en mi sistema, como si el suero de la maldad recorriera mis venas para concentrarse donde debería estar mi corazón. Me levanto y me planto frente a ellos, cada uno se burla de mí y gritan lo débil que soy, en especial Alex.

Camino hacia él, sonríe y los demás zaino intentan atacarme pero él niega y algo les dice por que desaparecen, no me importa si aparecen detrás de mí para tacar, no me importa si muero en el intento, no importa nada. Corro hacia él y en un parpadeo estoy enfrente del que era mi amigo.

Su sonrisa burlona hace que me hierva la sangre y sé que no espera cuando proyecto mi puño completamente iluminado en su pecho con tanta fuerza, como si trajera un puño de hierro, veo la sorpresa en su mirada, no espero ni un segundo y le prendo fuego desde adentro, intenta alejarse pero lo derribo para poder hurgar en su interior, encontrar su corazón y apretujarlo hasta hacerlo cenizas al igual que su cuerpo.

Las lágrimas aparecen acumulándose en mis ojos, lloro de ira y de frustración. Dejo las cenizas de Alex y corro hacia donde está el cuerpo de Lowell, pero un grito es el que desgarra mi alma por completo. Esmerald corre hacia su hermano, quita con cuidado las flechas que lo atraviesan y lo intenta sacar del agua. Corro hacia ellos y la ayudo a acomodar el cuerpo de Lowell a la orilla del lago.

My Immortal (Fény 1#)   |   EN EDICIÓNDonde viven las historias. Descúbrelo ahora