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Las amo...
¿Alguna tica por acá?
Castiel.
El reloj marcaba las cuatro y quince de la tarde, en mi despacho no se oía nada más que el tic-tac del reloj de manillas que colgaba de la pared frente a mi. Mi mirada se perdía en un punto muerto en la habitación, el dolor en mi cabeza era insistente y mis sienes palpitaban constantemente.
No tenía noticias nuevas de los hombres que están detrás de Lauren, ayer la quisieron arrollar en media calle, por suerte uno de los guarda espaldas que le asigné estaba atento a cada persona o cosa que se encontraba a su alrededor.
Lauren.
Recuerdo lo de anoche, no me di cuenta en el momento en que se fue de mi lado en la barra, pensé que tal vez alguien le había hecho daño o que la habían raptado. La sorpresa fue grande cuando la vi en medio de la pista de baile, captó toda mi atención y de inmediato me arrepentí de haberme negado a su invitación para bailar. Lauren es una chica hermosa, a pesar de que ella piense lo contrario en varias ocasiones, llama la atención con tan solo su presencia. Tiene elegancia natural, inteligencia, es audaz, valiente...en fin, es grandiosa.
Meneo la cabeza hacia ambos lados, mis pensamientos están desviándose.
«¿Pensamientos o sentimientos?»
Desgraciadamente esta chica ha estado presente en mis pensamientos en los últimos días, y con lo de ayer me temo que será difícil sacarla de mi mente.
Hoy cuando despertó en la mañana casi se muere de un infarto al verme ella misma desnuda y a mi en la misma cama, lo que hubiera dado yo para que sucediera lo que ella pensaba que sucedió.
Y lo cierto es que casi pasa, si no hubiera sido porque se quedo dormida cuando acabé de desnudarme hubiera tenido una magnífica noche.
Su cara de alivio cuando le dije que no había pasado nada no pasó desapercibida para mi, lo cual me hizo creer que odiaba la idea de que pasara. Bien, entiendo que me odie y deteste el que yo haya aparecido en su vida y la haya hecho una completa mierda, pero ¿Tan malo era el solo pensarlo?
Miro de nuevo la hora, el tiempo pasó volando mientras me sumergía en mis pensamientos. Son las cinco de la tarde. Levanté el teléfono de mi oficina y marqué al número de Jay.
—¿Está todo listo ya? –Pregunto cuando atiende.
—Sí, todo está listo, sólo debemos esperar a que lleguen a recoger la mercansía. He puesto más de veinte hombres a vigilar el lugar.
—Es un negocio muy grande Jay, espero que sepas manejar la situación. –Suspira del otro lado de la línea.
—Lo sé, no te preocupes, te mantendré informado por cualquier cosa que ocurra.
—Está bien.– Cuelgo la llamada.
Me recuesto en la silla y cierro los ojos, pongo una mano en mi frente y suspiro. El dolor se hace cada vez más insoportable y no me siento para nada bien.
Me levanto de la silla y me acuesto en el sofá que hay en mi despacho, sin darme cuenta y sin poder evitarlo, me duermo.
Lauren.
"De: Mike.
Para: Lauren.
Hola preciosa, quiero verte, estoy a cinco tiendas de la boutique ¿Pueded venir? es urgente.
06:15."
Frunzo el ceño, siendo como es Mike vendría a la boutique, pero ¿Quién lo entiende? Mike es un loco. Termino de recoger mis cosas y me cuelgo la correa del bolso en mi hombro, estaba cansada. Con los mastodontes no iba a tener problema, ellos no pondrían objeción era a tan solo unos cuantos metros de distancia.
"De: Lauren.
Para: Mike.
Bien, ¿estás en alguna tienda?
06:20."
A los pocos minutos contesta.
"De: Mike.
Para: Lauren.
Cerca del callejón.
06:22."
Frunzo el ceño.
"De: Lauren.
Para: Mike.
¿Qué haces allí?
06:22."
"De: Mike.
Para: Lauren.
¿Vienes o no?
06:22."
" De: Lauren.
Para: Mike.
Sí.
06:23."
Me encojo de hombros y camino hasta la puerta y salgo, hace frío y la noche está estrellada, un hermoso paisaje el cual apreciar. De los pocos que hay, lo que diera yo para que fuera como en antaño, en años pretéritos las noches eran mucho más hermosas que ahora. Desgraciadamente el hombre se ha encargado de desaparecer por completo la belleza del mundo.
Los mastodontes están recostados al auto -como siempre- y al verme se incorporan.
—Jefa.– Saludan. Tanta formalidad me da dolor de cabeza.
—Hola chicos, ehm, iré a ver a un amigo que está por aquí cerca.– Se miran entre ellos y me miran a mi.
—Está bien, la acompañaremos.– Dice Charles.
Niego con la cabeza y ellos fruncen el ceño.
—No, pueden quedarse aquí, no tardaré. Además, está cerca.–Dije.
Finalmente seden a mi petición, no fue fácil, duré como diez minutos tratando de convencerlos. Camino hacia el callejón en donde se encuentra Mike, una extraña sensación se instala en mi pecho, apretando, cuando respiro siento un nudo en la garganta y me dan ganas de llorar, es como si algo en mi presintiera que algo malo iba a pasar.
Meneo la cabeza, son solo paranoias mías, no va a pasar nada.
—¿Mike?– Llamo cuando estoy al principio del callejón.
Está oscuro y dudo mucho que él esté aquí, me adentro unos cuantos pasos más y lo vuelvo a llamar.
—¿Mik..?
Siento un dolor en la parte trasera de mi cabeza y caigo acostada al piso, mi vista se nubla. No entiendo nada, ¿Por qué Mike me hace esto?
Suelto un quejido, el cabello de mi nuca se siente mojado, llevo una mano temblorosa hasta ese lugar, estoy sangrando.
Intento levantarme pero me vuelven a pegar en la espalda, Mike no sería capaz de hacerme esto ¿O sí? no puede ser, él es mi mejor amigo.
No distingo nada bien, veo borroso debido a la gravedad del golpe, aún así puedo distinguir unas botas militares frente a mi. Traté de levantar la cabeza para mirarlo a la cara pero un fuerte golpe en la cabeza me impidió hacerlo. Mi cabeza impactó contra el pavimento y no pude articular palabra alguna, la cabeza me dolía y poco a poco me fui sumiendo en la inconsciencia.
~•~
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Lo sé, muy original.
Solo si quieren, eh...
Se despide su sexy autora.
Y...