Capítulo 66.

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Maratón 1/2

#Viernesdemaratónmafioso.

Hola, mini mafiosas hermosas. Quiero agradecer a tod@s ustedes por todo el apoyo que me han dado, gracias a mi esfuerzo y a ustedes que leen mi historia "Narcotraficante" está en el puesto #7, ahora está en el #15 puesto que tardo en actualizar (culpo al estudio) pero con la actualización de estos dos pequeños capítulos de seguro recuperaré la posición.

Quiero comunicarles que ahora formo parte de una editorial llamada "Writers- Dreams" (sueños de escritores) @Writers















"Tengo miedo, no sé que hacer, ellos de nuevo están gritando y no me gusta escucharlos. Mamá grita muy fuerte y papá está enojado, siempre es lo mismo, noche tras noche cuando papá llega de su trabajo.
Jamás ha dicho en que trabaja, al menos no a mi, creo que mamá lo sabe, no estoy segura.
Este día no debería ir así, hoy es mi cumpleaños número diecisiete y ellos están peleando mientras yo estoy refugiada en mi cama, bajo las sabanas.

-¡Siempre es lo mismo, Frank!

-¡Tú sabes lo que soy y lo que era, no pretendas querer cambiarme, Jackeline!

Sus gritos retumban en las paredes de la casa, los vecinos se quejarán. No sé de que pelean, nunca lo sé, hace un mes que sus peleas comenzaron y ya no se preocupan por mi, parece que ya no les intereso. Creo que en parte es mi culpa, con mis berrinches, caprichos y rebeldías les doy muchos dolores de cabeza, tal vez haya sido porque ayer discutían sobre dejarme ir a una fiesta que Jess me preparó hoy. Mamá dijo que sí pero papá opinó lo opuesto, ambos pelearon porque yo hice una pataleta porque quiero ir.
Es mi culpa, no lo sé, la verdad.

-¡No intento cambiarte, me preocupo por la seguridad de...

Y los gritos paran, ahora sus voces se escuchan débiles; susurros inaudibles que despiertan mi curiosidad. No, debo respetar, ellos merecen privacidad y no es conveniente que quiera saber.
El reloj marca las nueve y media de la noche, un agudo pitido me hace mirar en la dirección de la que provino el sonido, mi mesa de noche en la cual descansa mi celular. Lo tomo con ambas manos y me enderezo un poco para poder leer el mensaje entrante.

"Te espero en la casa esquinera de los Hault".

-Jess. ;-)

Muerdo mi labio, ya no quiero seguir escuchándolos más. No importa si papá dijo que no, con la afirmación de mi madre basta y sobra, por eso, me levanto de un salto y busco ropa en mi closet. Unos vaqueros negros, una blusa azul holgada y mis Air Sport negras es lo que visto, me perfumo y tomo mi celular.
Las voces de mis progenitores se siguen escuchando amortiguadas, pero no le tomo importancia, me hago la que no he escuchado nada.
Me voy de nuevo hacia el closet y busco en una de las repisas la gran "cuerda" hecha de sabanas que yo misma hice cuando me escapaba a casa de Jess porque mis padres me castigaban, me dirijo a la ventana y la abro.

Estoy en la segunda planta, me arriesgo a caer y quebrarme todo el cuerpo, encogiéndome de hombros pongo mi celular en mi boca y amarro la "cuerda" a una pata de la gama y el resto lo tiro por la ventana, me siento en el borde de ésta y agarro muy fuerta la "cuerda". Poco a poco voy bajando, con cuidado de no trastabillar y caer.
Cuando mis pies tocan el suelo al fin puedo respirar bien, aún no me acostumbro.

-¡Ya te dije que he dejado The Hell, Jackeline!

Es lo último que a mi padre le escucho gritar antes de dar una rápida mirada a mi casa y salir corriendo despavorida por el jardín, no le tomo importancia a sus palabras, no quiero intrigarme más.

(...)

Tropiezo con una piedra y un ataque de risa se apodera de mi, todo a mi alrededor se mueve haciendo formas graciosas. Los faros iluminan muy poco y vuelvo a tropezar como por quinta vez, ¡La fiesta fue genial! bebí como nunca y bailé como si no hubiera un mañana, desde donde estoy puedo ver unos autos estacionados frente a mi casa.
Son dos camionetas negras y un Audi r8 blanco, me encantan los Audis pero ¿Qué hacen allí aparcados?

Acelero un poco el paso y empiezo a escuchar voces graves, son hombres, también escucho la de mi padre y la de mi madre, pero están enojados, todos allí hablan con molestia.
Tropiezo por sexta vez y caigo de cara al piso, raspando las palmas de mis manos y lastimándome la cadera, ahogo un quejido de dolor y cuando me pongo de rodillas para levantarme, escucho un disparo. Pego un respingo y mi corazón se acelera, todavía se puede escuchar el eco de ese sonido tan horroroso, en las casas vecinas se prenden algunas luces, sin embargo nadie sale.
Siento una opresión en mi pecho y mi cuerpo no reacciona, no sé cuanto tiempo ha pasado, lo único que recuerdo antes de que alguien me pusiera un pañuelo en la nariz e hiciera que me desvanezca, son unos ojos azules que me miran con lástima mientras mi padre lleva a mi madre en brazos totalmente ensangrentada, y se van en una de esas camionetas."


~•~

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Comenten que les pareció.

Se despide su sexy autora.

Y...

NarcotraficanteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora