Capítulo 60.

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Maratón 3/5

Espero que disfruten este capítulo. Se viene la bomba.

¡La ganadora del concurso para personificar a Andy es....*redoble de tambores* Birgiimagine!

Aún no sabrás cual es el premio, pero aparecerá muy pronto. Espero que te guste mucho. ;-)

Besos a las pendejas de WhatsApp y...a EL ANDY.

JAJA.

Este capítulo es dedicado a Betty, te extrañaremos mi familia y yo, jamás olvidaré las huellas que dejaste por toda mi casa.
Esas cuitas son imposibles de borrar, adiós gallinita. Extrañaré tus picotazos en mi espalda.

:(

Canción en multimedia: A Thousand Years. (Christina Perri)

___•___

-Viniste.- Dijo, como si fuera imposible de creer.

Me encogí de hombros mirando al suelo.

-Quiero saber que me dirás.- Tragó saliva y la nuez de su garganta se movió de arriba abajo, asintió.

-Y agradezco mucho que hayas venido. Pensé que no lo harías.- Sonrió de lado con nerviosismo, pareciese como si se hubiese dado cuenta de lo idiota que se veía, puesto que frunció el ceño y sacudió la cabeza adoptando su pose de "soy un macho salvaje".

Alcé mi barbilla, orgullosa. Le haría saber que es por mera curiosidad, no iba a caer a sus pies echa una gelatina y un manojo de nervios -aunque por dentro lo estuviera- me comportaría seria, indiferente y...¡Diablos! no podría, pero haría el intento. La intención es lo que vale.

-No te emociones, no tenía pensado venir, la curiosidad me ganó.- Dije, pude apreciar como su rostro se contraía en una mueca.

«Claro, y por eso parecías loca buscándolo.»

Tuve ganas de rodar los ojos ante las palabras de mi subconsciente, pero me contuve, ya era bastante hablar conmigo misma como para rodarle los ojos a mi propia voz. Vuelve a asentir.

-Entonces vamos, ya es tarde.- Dice.

Asiento de acuerdo con él y caminamos fuera de su propiedad, juntos, brazo con brazo y mano con mano chocando accidentalmente, al menos de mi parte. Cuando nuestras manos hacían contacto podía ver una pequeña sonrisa en sus carnosos labios, sus orbes azules ahora parecían negros, manteniendo la misma intensidad y sensualidad en ellos, mirando todo con dureza y en alerta. Pareciese como si siempre estuviera esperando un ataque en su contra, siempre anda con esa mirada tan calculadora y observadora que, en muchas veces logra intimidarme.
Los guardas nos saludan con un asentimiento de cabeza y un frío:

NarcotraficanteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora