-76- (FINAL)

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¿Sabes de aquellos días nublados, en los que tienes que mantener las luces prendidas porque está demasiado oscuro dentro? ¿Esos días en los que parece que la lluvia no va a cesar, y tampoco lo van a hacer tus lágrimas? ¿Cuándo tus ojos duelen de tanto llorar y parece que vas a dejar de respirar? Esos eran los días en los que más quería a una persona como tú a mi lado. Alguien en quien pudiera apoyar mi débil cuerpo y cerrar los ojos, sólo para pretender que todo estaría bien si mantenía mente en el lugar correcto. Tú eras ese tipo de persona, la que más necesitaba y la que parecía no poder encontrar. Pero de alguna manera, y por lo mucho que lo había deseado, en un pequeño restaurante fuera de la ciudad, cubierto en ropas de invierno, apareciste frente a mí y todo cambió.

Todo lo que siempre estuve buscando era borrar el pasado, para que no pudiera seguir lastimándome, dejándome solamente con esas noches sin dormir y ojeras la siguiente mañana. Pero ahora, solamente puedo pensar en el futuro. El que quiero crear a tu lado, con tus manos tomando las mías como siempre lo haces, con tus ojos robando mi alma, con tu sonrisa brillando, iluminando mis días.

De alguna manera, no logro recordar cómo eran los días antes de que nuestros cuerpos se encontraran. Me convertí en ese tipo de mujer, tan descuidada, egoísta existencia. No te culpo, se trata de mí, pero no me siento mal por ello. El mundo y lo que sea que pase en él, no importan mientras te tenga a mi lado.

¿Cómo terminé aquí? ¿Cómo es que nunca puedo dejar de pensar en ti y en todas las cosas que haces? Maldición, tú, amor de mi vida. Estoy arruinada y me encanta.

Me atrapaste pensando en todas esas cosas mientras yo miraba a través de la ventana de aquel café. Sentí tus ojos sobre mi rostro y tuve que volver en tu dirección. Fruncías el ceño intentando descubrir qué clase de enmarañados pensamientos me mantenían tan ocupada. Sólo sonreí.

-¿Alguna vez vas a ser capaz de decirme lo que pasa por esa mente tuya?

Aquella pequeña curva formada por mis labios, se transformó en una más amplia sonrisa que luego terminó en un sorbo del té que tenía sobre la mesa.

-¿Alguna vez te has enamorado?

-Estoy enamorado ahora.

Demonios, lo estás. Tal como yo.

-Pero...no ahora, hablo de antes que nos conociéramos.

Los ojos que tenía pegados a los míos, se dirigieron hacia esa misma ventana por la que antes miraba.

-No lo sé.

-¿Qué quiere decir eso?

-No sé si me he enamorado antes porque incluso cuando me gustaba hablar del amor, y escribir sobre el amor...no creo haber sabido lo que el amor era.

-Y ¿ahora? Quiero decir, ¿cómo puedes saber que estás enamorado?

-Tampoco lo sé...simplemente...cada vez que tu rostro aparece en mi mente, y cuando escucho tu voz...

Su propia frase fue interrumpida por aquella sorpresiva sonrisa.

-Cuando algo relacionado contigo se acerca a mí, es amor la palabra en la que pienso. Es una cálida sensación que me hace querer correr hacia donde sea que estés solamente para poder tomarte entre mis brazos.

Gracias por amarme de esa maravillosa manera.

-¿Y tú? ¿Te habías enamorado antes?

-Sí.

Aquella sonrisa que mantenía desde sus últimas palabras, desapareció, hasta dejar sólo una expresión de sorpresa detrás.

-Fue hace dos años. Lo amé tanto, pensé que era la única persona con la que quería pasar mi vida. Estuvimos a punto de...

La razón por la que había viajado a aquel país la primera vez, estaba a punto de dejársela saber. Las noches llenas de lágrimas y lamentos, las ojeras y las cenas con comida chatarra todos los días en aquel oscuro apartamento por tres meses, todo había sido causado por lo mismo.

-Pero las cosas nunca parecen suceder como nosotros lo queremos...

Una lágrima que no esperaba, comenzó a rodar por mi mejilla. Su mano se extendió para secar la gota de agua que ya casi alcanzaba mi cuello. El dulce toque de su piel lograba calmar el dolor.

-¿Y ahora?

Su voz, tan profunda y calmada, hizo eco en mis oídos e impactó en mi pecho.

-¿Ahora?

-¿Estás enamorada ahora?

Tonto. Por supuesto que lo estaba, y me sentía tan mal por no habérselo hecho saber antes. Coloqué mi mano sobre la suya, que se mantenía acariciando una de mis mejillas.

-No quiero irme...

-Sabes que no tienes que hacerlo, nunca más.

-Lo estoy.

-¿Qué?

-Estoy enamorada...ahora...de ti.

Y no creía haber amado así como lo hacía en aquel momento, con aquella persona que se había convertido en tanto, y en tan poco tiempo.

-No puedo creer que lo hice. Hice que me amaras.

Sonreí, acercándome a su cuerpo lentamente, besando sus delicados labios después.

I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!