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Salimos de la habitación y tal como lo esperábamos, todos los chicos estaban afuera expectantes.

-Nos vamos. No voy a volver, así que los veo mañana en la sala de ensayos.

Supuse que la imaginación de todos sobrevoló un espacio en el que definitivamente no cabía la posibilidad de que fuéramos por helado.

Mi mirada evitaba la habitación porque podía encontrarme con la de Daehyun, sufriendo. De todas maneras, hubiera sido imposible. Yoongguk dejaba atrás su imagen de hombre convertido en roca al llevarme consigo a esa velocidad.

-¡Espera!

Escuchamos cuando nos disponíamos a entrar en el ascensor. El muchacho moreno gritaba desde la puerta del apartamento con una mano estirada hacia nosotros.

-¿A dónde la llevas? ¡Alena! ¿Qué estás haciendo? ¡Entiende, no importa si me lastima, tú eres lo más importante aquí!

¿Por qué? Déjame hacerlo, deja que te proteja.

-Voy a estar bien, sólo necesitamos hablar.

Mencioné, casi en un suspiro. Intentaba mantener mi tranquilidad, pero al mismo tiempo, quería que supiera que todo iba a estar bien, que no iba a ceder ante mis inútiles y perturbados sentimientos en aquel momento.

-Tranquilo, no la voy a lastimar.

Dijo Yongguk, tomándome por los hombros, obligándome a girar sobre mi cuerpo en dirección al elevador. Tomó mi mano nuevamente y avanzó. No podía mirar hacia atrás.

-¿Qué helado prefieres?

-No lo sé, me da lo mismo.

-Deberías elegir, ya que esta es nuestra primera cita.

Mi rostro, que trataba de evitarlo en todo momento, se volvió en su dirección al escucharlo mencionar esas palabras. Todo me parecía una locura. Quería salir corriendo, pero era el miedo de la represalia contra Daehyun la que me mantenía a flote. Puse mi mejor sonrisa falsa y me acerqué al mostrador para leer la lista de sabores. Cuando nos sentamos, lo tenía en frente, con los ojos cerrados y los brazos entrecruzados sobre el pecho. Su media sonrisa se dibujó una vez más.

-Bueno, dime, ¿cuáles son esas palabras dulces que querías decirme?

-No imaginaba que nuestra...que la primera vez que nos encontráramos así, todo resultara de esta manera. En realidad, jamás pensé que pudiera pasar...todo esto.

Yongguk suspiró antes de responder.

-Lo siento. Siento que sea yo el que esté aquí contigo en vez de él, porque eso es lo que quieres ¿verdad? Pero no va a pasar. Soy yo, eres tú y ya estamos aquí.

Estaba claro que estaba en ese lugar por voluntad propia y que podría irme en cualquier momento, pero la severidad de sus palabras me hacía pensar que en realidad no era así. Me arrepentía del momento en el que dejé que el enojo se hiciera parte de mí, porque fue aquello lo que me motivó a abrir mi boca. Nada de esto estaría pasando ahora, Yongguk jamás me habría mirado con esa intensidad, no habría sentido su respiración golpeando contra mi piel...sus manos jamás me hubiera tocado así...!Alena!

-Deberíamos hablar de nosotros mismos...

-¿Por qué Daehyun y tú estaban en el mismo apartamento?

Dije aquello casi automáticamente. Noté cómo esa apacible apariencia que sostenía aun cuando sus palabras no lo eran, se veía perturbada cuando mencionaba a aquel muchacho.

-Trabaja conmigo, todo ellos en realidad. Dicen que soy su jefe pero en realidad no lo soy, sólo soy parte de una compañía. Ellos son los artistas, y yo soy el encargado de hacerlos estrellas. Nuestro camino recién inicia, por lo que tenemos que vivir juntos.

Y la perturbación sólo parecía durarle unos segundos, al instante volvía a tener esa postura tranquila y las palabras fluían con facilidad.

-Ya no pareces sentir esa nerviosidad de la que hablabas.

Se suponía que aquel era un pensamiento que no tendría que haber sido escuchado por el hombre frente a mí, pero así sucedió. Su espalda se despegó del respaldo de la silla, en donde se había mantenido todo ese tiempo y todo su torso se abalanzó sobre la pequeña mesa entre nosotros. Clavó su mirada en la mía y la mantuvo así por un tiempo. Para el momento en el que volvió a sentarse, mis latidos se habían hecho tan fuertes que me impedían oír otra cosa.

-Tienes razón.

Me dijo, tomando un sorbo del café que había ordenado y acomodándose en la misma posición que antes.

-Quizá no me pasa todo el tiempo, como lo creía. Debe suceder sólo cuando tengo que hablar de cosas realmente importantes. No lo sé...

Escucharlo hablar parecía haberse vuelto natural, él mismo era natural. Se notaba cómo luchaba consigo mismo para explicar las cosas, su mirada desenfocada y esa curva casi imperceptible que se marcaba en los bordes de sus labios cada vez que terminaba una frase. No podía entenderlo. Parecía como si mi cabeza fuera a explotar al querer descifrar qué era lo que pensaba en ese momento, o la razón por la que estaba haciendo todo esto. Ahora no había ironía o maldad en sus palabras.

"Tú me necesitas."

Me quedé mirándolo todo el tiempo que pude. Con sus ojos cerrados, yo podía recorrer cada mínima parte de su rostro, sin sentir temor o vergüenza. Sus cabellos tirados hacia atrás, sus cejas relajadas sobre los párpados cerrados, la estructura de su nariz, sus mejillas, su boca, su barbilla. Era el rostro de una persona que no dormía bien, que trabajaba demasiado y tenía demasiadas preocupaciones en su mente, pero no ahora. Ahora parecía en paz, con esa respiración lenta y el movimiento de su pie al ritmo de la música de fondo en aquella heladería.

-Te quiero, Alena...Yo...yo quiero pasar todo el tiempo a tu lado. Es insano. Si pudiera...si realmente pudiera, me sentaría aquí, oyéndote respirar, sintiendo tu presencia...por siempre. Eso es todo lo que necesito. Estoy tan feliz de que por fin estés aquí conmigo.

I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!