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Recibí un golpecito en el brazo de parte de Karen y supe que mi turno de hacer la reverencia había llegado. Mis latidos comenzaron a acelerarse, no sabía qué hacer, tenía varias opciones en mente y la mayoría de ellos incluía violencia en contra de aquellas personas.

No quería.

-No quiero hacerlo.

Lo dije en voz alta. Todos me miraron sorprendidos y hasta disgustados por mi actitud. Mi compañera quiso calmarlos diciéndoles que no era eso lo que yo había querido decir. La mayoría de ellos sabía hablar mi idioma y entendía perfectamente lo que dije. Comenzaron a murmurar mientras sus miradas seguían pegadas a mí.

-No quiero hacerlo. Y tampoco quiero que traten a estas personas como si el mundo les perteneciera porque no es así. Teniendo o no teniendo dinero no pueden golpear a las personas, no pueden insultar y humillar como lo hicieron anoche con ese muchacho. En vez de hacerles una reverencia y pedir sus disculpas, antes de irme de este lugar, quiero que se disculpen con el joven al que golpearon ayer porque no quiso cambiar la marca de su maldita agua.

Me di la vuelta para señalar la puerta de la cocina y allí parado vi a Daehyun mirando la escena. Sus compañeros de trabajo también estaban ahí y todos lucían realmente confundidos. La corriente sanguínea de mi cara desapareció e intenté esconder mi expresión.

Lentamente Daehyun se fue acercando. Tragaba saliva como podía, desconocía la reacción que el muchacho iba a tener a mis palabras. No sabía qué esperar. Cuando finalmente estuvo en frente mío, recordé aquella escena con Yongguk en el restaurante donde lo conocí. Ambos parados frente a frente, como si el resto no existiese y tratando de decirnos cosas solamente con las miradas. Pero esta vez yo quería escapar, no quería quedarme...o en realidad sí, pero no debía y eso hacía la necesidad de escapar aún más grande.

Me sostuvo los brazos y no despegaba los ojos de los míos. Yo estaba a punto de soltar lágrimas y mis puños se cerraron entre sus brazos al ver la mancha morada que se posaba en el rincón de sus labios.

¿Por qué no decía nada?

Abrí la boca para decir su nombre, pero me interrumpió.

- ¿Por qué no me dijiste que te irías hoy? ¿Planeabas desaparecer dramáticamente sin que yo me enterara que ya no estarías aquí? ¿Qué significo para ti? ¡Te dije tantas cosas sobre mí! A ti, una desconocida que mostró un poco de interés en mi miserable vida. Estabas a punto de irte y ahora quieres que esta gente se disculpe conmigo por humillarme, cuando de alguna manera ahora me siento más humillado por lo que tú estás haciendo al escaparte de esta manera

Estaba atónita. No tenía cómo responder a su reclamo ni cómo explicarle el porqué de mi accionar. No quería lastimarlo, podría decirle, pero eso simplemente empeoraría las cosas ¿Quién puede entender que alguien, por evitar el dolor de una persona, termina haciendo cosas que lo lastiman aún más?

Estaba lastimado. Eso significaba que él también me consideraba como algo más que una figura pasajera en su vida. Me preguntó que significaba para mí y lo había pensado antes, Daehyun era mi amigo, aunque no hubiera pasado ni una semana desde que nos vimos por primera vez. Simplemente sentía que así era por las sonrisas que se desprendían de su rostro y por las palabras que decía, ocultando su tristeza. Así lo sentía por la manera en que a su lado podía reír a carcajadas como no lo había hecho en seis meses y por la forma en que mis brazos se desplegaban para abrazarlo sin hesitación, sin paralizarse como sucedía con otras personas. Daehyun era ese alguien que por primera vez me escuchaba y se interesaba por mí, un interés que no se relacionaba con el trabajo.

De alguna manera quería decirle todas esas cosas, pero estaba completamente dura. La sensación de sus manos tomándome los brazos me asfixiaba y el negro de sus ojos se expandía hacia toda la habitación. Ya no estaba allí, ni él ni yo ni el resto de las personas a mi alrededor.

Cuando soltó mis brazos, el clima de confusión en el lobby del hotel parecía haberse difuminado un poco pero no del todo. Los comensales adinerados y el personal del hotel que podían presenciar la escena, seguían murmurando entre ellos. Karen estaba completamente roja, de la rabia, supongo. Aquel tipo de comportamiento de mi parte era algo de lo que seguro nadie le había advertido y con razón, porque hasta ahora no había actuado así jamás. Las palabras solían amontonarse en mi cabeza todo el tiempo, pero nunca era lo suficientemente valiente para decirlas. Ahora pienso que quizá era porque en realidad no estaba segura de lo que quería transmitir y no había un propósito específico. Era distinto ese día, defender a alguien a quien se trató injustamente y, además, alguien a quien le tenía aprecio, me permitió decir lo que tenía en mente sin guardar nada. Lo necesitaba en mi vida, pero ahora temía que él quisiera que me quedara a su lado, y siendo realistas, aunque lo quisiera, no podía hacerlo.

Uno de los brazos antes aprisionados ahora era de nuevo encerrado, pero era Karen quien lo tomaba para llevarme fuera del hotel. Así nos iríamos, luego de una escena escandalosa y con miradas tristes de parte mía hacia el interior del edificio. Allí se iba a quedar esa sonrisa brillante, sin aparecer.


I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!