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El teléfono sonó y la voz de Karen me anunció que otra vez una despedida me aguardaba. Ambos sabíamos que ese momento tenía que llegar, pero estábamos seguros que hubiéramos hecho cualquier cosa para alargar esas horas. Colgué y comencé a levantarme de la cama, estirando los músculos entumecidos. Daehyun no hacía ningún movimiento, imposibilitándome la huida.

-Tengo que irme.

-¿Crees que no lo sé? Sólo estoy evitando que lo hagas.

El peso de su cuerpo recaía todavía más sobre mis piernas. Respiré profundo e intenté ponerme en pie de un solo tirón, pero sólo conseguí quedar atrapada debajo del torso de aquel fornido muchacho. La cercanía de nuestros cuerpos no era tan perturbadora siempre y cuando no implicara algo más que caricias y abrazos, pero cuando además de esa mirada que pretendía controlarme, tenía sobre mí sus tersos músculos y respiración agitada, no existía remedio para mi alteración.

Sentía claramente el recorrido de la sangre caliente por mis venas y el aire se hacía escaso dentro de la habitación. No realizaba ningún movimiento para soltarme de aquella trampa, pero entendía perfectamente lo peligroso de la situación. Sabía que no debía adentrarme en ninguna aventura sin aclarar primero lo que sentía. Aun así, con esta idea puesta en mente, no podía dejar de pensar en él y en lo moreno de su piel debajo de aquellos pedazos de tela que parecían tan inútiles en ese momento. Había lujuria en su mirada, generando el rugir de esas bestias que en vano, intentaba reprimir. La punta de sus dedos comenzó a trazar nuevamente caminos sobre mi piel, mis sentidos parecían desvanecer frente al toque de sus manos. ¿Qué tenía de diferente aquello de cuando lo hacía en la playa? No tenía sentido esperar que no se diera cuenta de lo que provocaba en mí con aquello, ya todo mi cuerpo parecía entregado. Esa sonrisa que lo transformaba en un infante, se tiñó de malicia y travesura. Tenía que detenerse. ¿Pero quería yo que lo hiciera?

Sus manos se trasladaron a mi rostro. Comenzó tomando una hebra de cabello, colocándola luego detrás de mi oreja. Se dirigió a mis párpados, cerré los ojos, sintiendo todo con mucha más intensidad. Cuando sus dedos se detuvieron en el borde de mi boca, sabía que estaba a punto de perder esa lucha conmigo misma.

El roce de su piel desapareció después, haciendo que me cuestionara el próximo destino, pero nada ocurrió. Decidí mitigar la duda abriendo los ojos, y encontré frente a ellos, una expresión dulce que no concordaba para nada con lo que experimentaba yo internamente.

-¿Qué eres? ¿Por qué has aparecido ante mí de esta manera?

Me decía, mientras tomaba mi barbilla, no ya de manera juguetona, como le gustaba hacerlo, sino transformándome en su pertenencia. Elevó mi rostro y disminuyó la distancia de nuestros rostros. De cuánto me había perdido aquella vez en el hospital, al tratar de utilizar una táctica deplorable para que me perdonara. Agradecía que Daehyun hubiera rechazado mi accionar, porque era en ese momento en el que me daba cuenta de lo intenso que la cercanía de nuestros cuerpos podía ser. Los minutos parecían alargarse demasiado, más de lo que podía aguantar.

Sus pestañas comenzaron a cubrir las esferas negras de sus ojos y casi al mismo tiempo, el corazón parecía escapárseme sin retorno. Las cosas a nuestro alrededor perdieron importancia, y nosotros tampoco queríamos dársela. Afuera, el mar embravecido anunciaba una tormenta, pero no podría haberse comparado con la furia con la que, luego de aquel primer choque, ese hombre comenzó a besarme. Parecía como si fuéramos nosotros quienes se hubieran convertido en bestias. Los movimientos no se detenían, el sudor comenzaba a aparecer en nuestras frentes y, los pensamientos del pasado dejaron de ser fantasmas que nos perseguían, sino que de alguna manera, con aquel encuentro anunciábamos su entierro. 

I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!