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Sabía que iba a extrañar esa extraña sensación que recorría mi cuerpo cada vez que el reloj marcaba las seis, que ninguna cafetería iba a ser como aquellas, que los calurosos días del verano jamás iban a contener la misma historia llena de misterio y desconcierto. Sabía que el día iba a llegar. Sabía que tenía que decírselo de todas maneras, y esperaba que las cosas no fueran tan difíciles de asimilar para él, puesto que yo ya lo había de antemano. Pero aun así ¿por qué había respondido de aquella manera? ¿Sin quejas ni oposiciones? Yongguk no dejaba de sorprenderme, ni siquiera en un momento tan doloroso como aquel ¿No era acaso el mismo hombre que decía soñar con la idea de que me quedara a su lado? Pero no dijo nada...nada más que "espero que tengas un lindo viaje."

Nuestro camino de regreso a casa estuvo teñido de sentimientos grises. Las luces del paisaje nocturno dejaron de tener la belleza que solían sostener para mí. Muy dentro, esperaba que la autopista fuera eterna y el momento en que tuviera que despegar mi mano de la suya, nunca llegara. Me sabía una tonta, una ilusa que se había resistido por tanto tiempo a entregar su amor, pero justo en el momento en que lo hizo, el destino realizó su maravillosa aparición, dejándola en la nada. Tendría que habérmelo esperado ¿no es así? El destino, Yongguk, y yo, danzábamos constantemente, sin final, sin cansancio.

Mientras mis ojos no se despegaban de los largos dedos que sostenían los míos, pensaba en todo tipo de cosas, concentrándome en nada en realidad. Quise saber qué tipo de sensaciones escondían para mí, otras partes de su cuerpo. A qué clase de universo paralelo me transportaría si en vez de su mano, pudiera sentir la piel de su amplio torso, o el contorno de su rostro. Me quedaría para siempre con la curiosidad en el alma, atormentándome.

La imagen de Daehyun también se hizo presente. Su sonrisa de niño, jugando en la playa mientras yo lo perseguía para que me devolviera el helado que había comprado, sus ojos encogidos y las encantadoras arrugas que se formaban a su alrededor. Agradecía que fuera ese el tipo de recuerdo que me había quedado de él, en vez de la triste expresión que cargaba la última vez que nos vimos.

-Ninguno de los chicos tiene cosas que hacer mañana. Deberías comunicarte con Daehyun y decírselo. Estoy seguro que Junhong también quisiera enterarse... que vas a irte pronto.

Le escuché decir al sombrío Yongguk, antes de soltar mi mano. Mi deseo no se había concretado y finalmente nos encontrábamos estacionados frente al hotel en el que me hospedaba. Una línea helada recorrió mi columna, estremeciéndome. Mis dedos tiesos, se negaban a soltarse del todo.

-Lo haré, no te preocupes.

Asintió, y yo comencé el lento y silencioso descenso. Sentía la necesidad de llorar, pero las lágrimas se rehusaban a salir, conocedoras del dolor que demuestran. Prefería que aquel hombre que llegó a mi vida así como así, también saliera de ella de la misma manera, manteniéndome con esa idea de fantasía que siempre vio alrededor de mí.

Para el momento en el estuve parada en la vereda del edificio, el tiempo se detuvo y cada pequeño movimiento se hizo más notorio, las sensaciones de mi cuerpo se volvieron mucho más intensas y quise salir corriendo en su dirección para tomarlo en mi brazos, pero él ya no estaba. Su auto desapareció en la oscuridad de la calle y así, me quedé estática, despidiéndome en silencio.


I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!