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DAEHYUN POV

Me pasaba demasiado tiempo concentrado en cosas que no merecían mi tiempo, y no podía darme el privilegio de dejar pasar los minutos de esa manera. El momento que había estado esperando no estaba tan lejos y sentía que todavía tenía muchas cosas que mejorar.

Luego del accidente, pasé un par de días en reposo, pero apenas pude sentir mis músculos sin dolor, me dispuse a seguir con mis obligaciones. Tenía a Junhong detrás de mí, siempre atento a mis malestares, lo que me transmitía calidez de hogar, y era una de las razones por las que me reprochaba cuando me daba cuenta de que habían pasado horas y yo seguía tirado en el piso, pensando en cosas innecesarias. Si tenía el apoyo tanto de él, como de los demás chicos, esos pensamientos de querer abandonar todo, no tenían justificativo

Y así, las tres horas al día que se suponía, tenía que pasar practicando, se me habían ido de las manos. Qué sorpresa. Mientras estiraba mis extremidades, escuché como el resto de las personas que compartían casa conmigo, entraban en la habitación, cargando mochilas y demás cosas que no me interesaban para nada. No era tan cercano a ellos como les gustaba pensar, todavía no sentía total comodidad a su lado pero se notaba que se esforzaban por hacerme sentir parte de la "familia", así que yo también ponía lo mejor de mí y les mostraba una sonrisa todo el tiempo. Estaba acostumbrado a esto, después de años de trabajar en el restaurante de la isla.

Sólo con Junhong sentía esa tranquilidad y confianza que muy pocas veces me transmitían las personas, él y...Yongguk. Las cosas entre nosotros no parecían estar muy bien. Luego del accidente, no volvimos a hablar y cada vez que tenía que comunicarme algo lo hacía a través de los demás. No tenía las agallas para acercarme y preguntar qué le sucedía porque temía que me dirigiera una de esas miradas amenazadoras, las que había visto cuando me descubría en el trabajo haciendo nada.

Que no habláramos me despertaba inquietud, después de todo parecía que nuestra relación aspiraba llegar a buen puerto, con todas esas conversaciones en la sala y especialmente en esos momentos en que lo acompañaba en el balcón mientras fumaba. No podría decir que éramos cercanos, así como lo consideraba con Junhong, pero al menos, no me molestaba pasar tiempo a su lado y a veces, hasta lo necesitaba. No había conocido a nadie antes que hablara de la manera en que él lo hacía, totalmente centrado pero con centelleos de fantasía, que hacían que todo lo que dijera me inspirara de alguna manera. Un hermano mayor...debe ser esa la forma en que lo veía.

-¡Trajimos comida!

Comenzaron a desplegar los platos sobre una de las mesas de la habitación y con el mismo entusiasmo de siempre, me invitaron a almorzar con ellos.

-Lo siento, no pude venir antes. Tengo demasiadas presentaciones en la Universidad y con las prácticas y demás, apenas si tengo tiempo para dormir.

El rostro de aquel muchacho era prueba suficiente para darme cuenta de lo poco que descansaba esos días.

-No te preocupes, no hice mucho hoy.

-Como todos los días.

Esa voz pesada venía acompañada de la mirada que ya había mencionado antes y a la que tanto temía. No sólo ya no hablábamos, sino que parecía que hasta la más diminuta acción que ejecutaba mi cuerpo, le molestaba.

-Todos hemos estado haciendo miles de cosas estos días, Yongguk. No hay necesidad de tratar de Daehyun así.

Siempre tenía a alguien detrás de mí para defenderme cada vez que el malhumor de Yongguk se las agarraba conmigo, pero ya me había cansado. No podía pasármelas esperando que alguno de ellos me defendiera, si podía hacerlo yo mismo. El coraje pareció subir por mis venas hasta alcanzar mi frente y motivado por esa sensación de adrenalina que se siente minutos antes de cometer alguna locura, me paré frente a él.

-Lo siento, mi mente no ha estado en el lugar que debe y me desconcentro fácilmente. Fui al hospital hace unos días y me dijeron que no tiene que ver con el accidente así que espero que la situación mejore pronto.

Las palabras parecían amables, pero la manera en que nuestros rostros se encontraban posicionados y la mirada que mantenía ese hombre, hacía notar que no estaban emitidas con ese tono y mucho menos que él las recibía así.

-No necesito que me prometas que las cosas van a estar mejor, tengo que verlo. Y por lo que estuve observando, no has tenido mejorías con tu presentación desde que llegaste. ¿Acaso habías tenido un accidente en la isla también?

Sentí como los que estaban detrás de mí se levantaban de sus asientos y se dirigían a la persona que tenía en frente. Alcé mi brazo, haciéndoles saber que esta vez no necesitaba que intervinieran.

-No entiendo qué es lo que sucede, ni sé por qué has estado así estos días, pero ¿no crees que fue suficiente? ¿Podrías ser claro y decirme que demonios te molesta?

-No.

-Estás actuando como un niño, haciendo berrinches todo el tiempo pero nunca dando explicaciones por eso. Habla de una vez, si soy yo, si es mi presencia aquí lo que te causa ese humor de perros ¡dímelo! Cosas como esas siempre pueden resolverse.

-¿Y cómo piensas hacerlo?

Había estado debatiéndome entre la idea de quedarme, aguantando aquel rostro desagradable o volver a la isla, aunque sea por unos días, para replantearme todo esto de los sueños y formas de vida que uno elige siendo un mocoso sin idea de lo que está más allá de sus narices. Ya nada estaba claro, ni lo que deseaba ni lo que podría hacer en el futuro, ni las personas en las que confiaba.

-No tienes que verme aquí si no quieres. Tenía una vida antes de venir y puedo tenerla de vuelta si me lo propongo, así que una vez más, muchas gracias por la oportunidad.

Tomé la mochila que estaba en el piso y caminé hacia la salida. No sabía si estaba renunciando del todo al pronunciar aquellas palabras, pero al menos podría planteármelo como un descanso. Sentía que debía vivir más, ver otras cosas del mundo, antes de comprometerme a una vida de la que todavía no había probado nada pero que ya no me causaba felicidad. Lo sentía mucho por Junhong y los demás, que habían sido tan amables conmigo, pero desde pequeño mi tío me había enseñado a pensar primero en mí antes que en los demás, y así lo estaba haciendo.


I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!