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Las batallas perdidas sólo habían resultado de esa manera para que cuando la victoria llegara nos regocijáramos en ella, sin desperdiciar un instante, sintiendo con una intensidad desmedida. ¿Qué otra cosa podíamos hacer? No había espacio para lamentos y las lágrimas sólo vendrían después, cuando pasado el tiempo, recordáramos la belleza de ese momento. ¿Qué otra cosa podíamos pedir? Si en esa victoria habíamos conseguido todo por lo que habíamos estado luchando, y en el camino hacia ella, también habíamos perdido lo que éramos. No nos quedaba nada, y al mismo tiempo, lo teníamos todo...sólo con ese instante.

¿Cómo decir adiós después de aquello? ¿En qué parte de esa isla se quedarían aquellas caricias y abrazos? ¿Quiénes serían los celadores de esas expresiones de cariño? ¿Cuándo podría volver a sentir el calor de su piel pegada a la mía, sus labios colisionando contra los míos, con esa misma intensidad del mar? ¿O es que simplemente tendría que aguantarme hasta que el destino quisiera cruzarnos de nuevo?

Destino. Yongguk creía en él. Yo había creído y descreído tantas veces que mencionarlo ya sonaba a cliché. Pero parecía existir, ¿de qué otra manera habría yo terminado en esa playa, en aquella isla, vencida ante esa sonrisa? No podía haber otra explicación más allá de esa misteriosa fuerza. Le agradecía, tanto por el sufrimiento como por la dicha que me inundaba durante y después de aquel beso.

Quizá despedirse no sería tan difícil. Podríamos usar el recuerdo de ese fascinante momento, como una promesa nunca dicha, en la que expresábamos nuestro deseo de volver a encontrarnos cada vez que tuviéramos la oportunidad. No perdería las esperanzas de lograr que volviera conmigo a la ciudad, pero respetaría el tiempo que se había impuesto para sí mismo porque quizá esperaba que así se sanaran sus heridas. Dejaría que el misterio lo siguiera siendo y no haría preguntas acerca de las razones que lo llevaron a dejar los edificios detrás. Pero anhelaría cada hora sufrida por el reloj, deseando la llegada de otra victoria. Porque cuando se gana, siempre se quiere más.

-Deberíamos intentarlo.

-¿Qué cosa?

-Salir en la distancia.

-Parece como si no entendieras el significado de "salir".

Lo miré burlonamente y lo abracé una vez más. Ya habían sido unas cuantas, pero desde la noche anterior no lograba acostumbrarme a la sensación de mi cuerpo alejado del suyo.

-Quédate. Hagámoslo aquí.

-No entiendo.

-No hay nada que entender.

Fruncí mi ceño. Esa expresión infantil que me provocaba tomar sus mejillas entre mis dedos y apretarlas hasta dejarles una marca, encogía mi pecho.

-Tú. Yo. Aquí. Por siempre.

Puso un dedo en mi frente, presionándolo más con cada palabra. Comencé a reír. Parecía que había olvidado no sólo el poco tiempo que me quedaba en esa isla, sino también en ese país. La investigación no duraría más de tres meses. Mi familia todavía esperaba que una nueva yo, sin depresión o cualquier cosa parecida, volviera junto a ellos. Esa risa estaba llena de amargura, por supuesto.

-Cuando no puedas seguir siendo el mesero en ese restaurante ¿serás marinero como el viejo terco que te contrató?

-¿Quién dijo eso? Yo seré el dueño de ese restaurante. Tú podrías ser la cocinera.

Era pésima en la cocina. No podría saberlo porque todavía estábamos en esa etapa de tortolitos que piensan que son perfectos el uno para el otro y que nadie podría hacerles sentir lo que sentían en ese momento. No era la primera vez para mí, no estaba segura si lo era para él.

-Vamos, quédate.

Tomaba mi mano, meciéndola como un pequeño que le ruega a su madre por el dulce de su preferencia.

-Voy a volver...o puedes venir conmigo.

Una mano se posó en mi hombro con un peso que casi me tira hacia atrás. Las ruedas de las valijas se avecinaban inminentemente.

-Si siguen dando vueltas sobre lo mismo, no voy a poder volver a casa nunca más.

Karen portaba esa mirada que siempre tenía cuando Daehyun estaba cerca. Apretó mi hombro y tomó después mi brazo, enlazándolo con el suyo, estirando mi cuerpo hacia el auto que nos esperaba en la puerta del hotel.

-Te llamaré cuando llegue.

-Y todos los días, a cada momento, por favor.

I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!