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YONGGUK POV

Con la toalla en mano, sintiendo arribar otra vez la calma, salí al encuentro del muchacho que se mantenía en la misma posición aun después de unos cuantos minutos. No mencioné nada de lo que había observado, sólo estiré mi brazo, dejándole el pedazo de tela sobre las piernas. De la misma manera silenciosa, salí, todavía sintiendo mis piernas rígidas. En el pasillo, Himchan esperaba que Junhong regresara, sosteniendo una bandeja con platos encima. No pude mirarlo y simplemente continué mi camino de salida.

-¿A dónde vas? ¿Qué sucedió allí dentro?

-Nada. Déjame.

Solté el agarre de su brazo en el mío y me moví una vez más. Salí del edificio, sintiendo todavía los oídos tapados y el cuerpo endurecido. Las preguntas no se alejaban e impedían que me concentrara en otra cosa. El alto muchacho estaba parado a un costado de la calle, mirando en ambas direcciones. Pasé a su lado y crucé, buscando las llaves del auto en mi bolsillo. No debió notarme porque, a diferencia de Himchan, no intentó detenerme.

Llegué a casa sólo movido por inercia y me tumbé en el sillón de la sala, sin prestarle atención a las preguntas que me hacían los demás chicos sobre el estado de Daehyun. No me importaba ya, no quería escuchar su nombre, sólo quería saber en qué circunstancias se había encontrado con Alena y qué era lo que había pasado entre ellos para que se reprocharan de la manera en que lo habían hecho mientras estaban en el hospital.

Un extraño resentimiento en contra de aquel muchacho creció rápidamente en mí. Sabía que era injustificado porque ninguno de los dos tenía idea sobre la historia del otro, pero no podía evitarlo. Quería acorralarlo contra una pared hasta que me diera las respuestas a los interrogantes que seguían dando vueltas en mi cabeza. No podía perdonarle que dejara a Alena llorar en frente suyo sin hacer nada para contenerla. Envidiaba cómo podía tener total control de su cuerpo frente a la presencia de esa mujer.

Alena ¿por qué? ¿Qué era lo que habías pasado junto a esa persona para negarte a dejarlo ir? ¿Qué veías en él que te dejaba lanzarte a sus brazos como lo hiciste? ¿Qué pasaba por tu cabeza en aquel momento que decidiste acercarte para entregarle el sabor de tus labios? ¿Por qué soy diferente a él? Yo solo obtuve migajas, mientras él casi se queda con toda tu existencia.

Unas horas más tarde, cuando estaba en mi habitación, escuché la llegada de los tres que se habían quedado en el hospital. Nuevamente el ruido que creaba el grupo cada vez que estaban juntos, llenó el apartamento. Alguien tocó a mi puerta, pero pretendí no escucharlo.

-Sé que estás despierto, ábreme por favor.

Junhong golpeaba insistentemente. No quería ver a nadie, no estaba de humor y si antes me costaba hablar con ellos, ¿cómo iba a hacerlo ahora? Todavía estaba conmocionado y las imágenes de ese episodio que se repetían ante mis ojos, no cooperaban para cambiar mi estado de ánimo.

-Por favor, necesitamos hablar.

-¿De qué quieres hablar? Ve a ayudar a tu compañero de habitación. Ya avisé en la oficina que mañana no va a ir a trabajar.

-Pero necesito que me escuches. ¿Lo viste, cierto? ¿A ella? ¿A ellos juntos?

-Déjame solo.

Sentí sus pasos alejarse y luego reunirse con los demás en la sala. Estaba seguro que tenía preguntas como yo, pero no era la persona indicada para responder.

De manera disimulada, la realización de algunos hechos me hizo retroceder en mis convicciones. Quizá Junhong no sólo estaba preocupado por Daehyun, quizá conocía a aquella mujer, es decir, ambos asistían a clases en el mismo edificio, tenían que haberse visto en algún momento. ¿Era por eso que quería que hablemos? ¿Qué tanto sabía ese chico? La curiosidad atacó de nuevo, queriendo que saliera del encierro y fuera al encuentro de aquel que había estado en mi puerta minutos antes.

-Podemos hablar ahora, pasa.

Lo vi girarse sobre su espalda, en dirección a mi habitación, desde donde lo llamaba. Cauteloso, caminó hacia la puerta y se detuvo allí, frente a mí. Me hice a un costado, dejándolo entrar y cerrando la puerta detrás de nosotros.

-¿De qué querías hablar?

-Necesito saber qué fue lo que escuchaste cuando esa mujer estuvo con Daehyun.

-¿La conoces?

Titubeó antes de responder. Se lo notaba nervioso. Yo también lo estaba, pero esperaba que no se notara, de otra manera no podría mantener el control.

-Trabajo con ella. He sido aceptado en el programa de voluntarios, pero no sabía que se trataba de ella la primera vez que la vi. Sólo cuando entré y los vi a los dos sentados sobre la camilla, lo noté.

Entonces tenía razón, no sólo se habían visto antes, sino que ambos compartían horas juntos dentro de ese edificio ¿Cómo había dejado que todo aquello se me pasara por alto? Sabía que Junhong era la persona más cercana a Alena, pero no me había preocupado demasiado puesto que sabía dónde encontrarla. Qué idiota.

-Tú estabas dentro también, dime que escuchaste. ¿Cómo se conocieron?

-No lo sé, no recuerdo que lo mencionaran.

-¿Crees que tienen algún tipo de relación? Es decir, los vi tan cerca...

Se ruborizó al rememorar el momento que yo deseaba olvidar con tantas ganas.

-Eso supongo.

-¡No estás ayudando!

El muchacho terminó perdiendo la paciencia y alzó la voz. Pareció arrepentirse luego de esto, porque sus ojos se desviaron de su camino y se ocultaron debajo del manto de cabello negro.

-Creo que se conocieron en la isla. Ella lo dijo. Mencionó algo de una despedida, que ella se fue sin decírselo a Daehyun. Luego le pidió perdón. ¿Por qué saliste a buscarla?

-Pues...porque...Ella era la amiga con la que teníamos que encontrarnos antes de que sucediera el accidente.

De una u otra manera, ellos se iban a encontrar. Entonces el destino no estaba en mis manos, el destino era algo más grande, algo que actuaba con propia voluntad. Yo no iba a poder evitar que ambos se vieran, así como tampoco pude prevenir el momento en el que se conocieron quién sabe cuándo, quién sabe cómo. Comencé a cuestionarme aquel universo para dos que construía en mis fantasías, y esa conexión de la que Alena y yo decíamos disfrutar.

-No sabía que era ella la que lo había llevado al hospital, Daehyun nos lo contó después, pero no quiso decir nada más. No he podido hablar nada más con él y Alena no contesta mis llamadas.

Incluso Junhong tenía más privilegios que yo. Podía llamarla cuando quisiera, la veía todos los días y quizá también podía tomar sus manos así como ella tomó las de Daehyun. ¿Qué quedaba para mí?

Ahora los celos no sólo se transportaban al moreno chico de la isla, sino también al que tenía en frente mío, mirándome, esperando algún tipo de respuesta.

-Déjala, no debes presionarla así. De todas maneras, la verás en la Universidad.

-No lo sé, vamos a estar más ocupados ahora. Además no quiero alejarme de Daehyun, por si me necesita.

-No vas a faltar a clases ni al trabajo por ese imbécil.

Con los ojos como platos, vi su expresión cambiar repentinamente. Yo también estaba sorprendido por la forma en la que me referí a aquel muchacho. Había dejado que mis celos me llevaran a comportarme como el idiota que creía que era. Estaba segura que Junhong también pensaba lo mismo de mí y por eso me miraba con el ceño fruncido, después de todo, se trataba de su compañero de habitación, aquel con el que pasaba la mayoría del tiempo y con el que salía a almorzar.

Salió de mi habitación sin decirme más y tanto él como Daehyun no me dirigieron la palabra en días.




I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!