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¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que alguien me había tomado en brazos así? Haciéndome sentir una niña otra vez, protegida y amada. Lo había olvidado. Pero no tenía intenciones de olvidar lo que en aquellos momentos me producía encontrarme atrapada por el agarre firme de Daehyun.

Cada vez que intentaba decirle algo, pedirle disculpas o preguntarle, me apretaba más contra su pecho y repetía "Ahora no." Acepté que aquel no era el momento adecuado. El ritmo acompasado de la respiración de aquel muchacho, chocando contra mi cuerpo, me devolvía la paz que no había podido encontrar desde la última vez que nos vimos. Habíamos pasado tanto tiempo así, que no tenía idea de la hora. No me interesaba, mientras él se mantuviera a mi lado como en ese momento.

-¿Hasta qué hora te dio permiso tu mamá para quedarte aquí?

Mi rostro había estado enterrado en su camisa, pero lo elevé para encontrarme con esa sonrisa estampada en el suyo. Ese era el Daehyun que me hacía falta, a quien necesitaba.

-No lo sé, sólo espero que no venga a buscarme.

Le dije, devolviéndole la sonrisa.

-¿Qué haces aquí?

Ya me había hecho esa pregunta, y en realidad era yo quien tenía que saber qué hacía de nuevo en ese lugar. La ciudad no le había sentado bien, había perdido peso y el tono moreno de su piel, se esfumaba de a poco. El otoño se acercaba inminentemente, y la luz del sol era un privilegio en la jungla de edificios, Daehyun había sufrido las consecuencias. Pero, perder su hermoso bronceado no podía ser una de las razones por las cuales dejaría de lado su sueño, algo estaba mal, pero no sabía si debía preguntarle.

-La oficina nos mandó para hacer trabajos de caridad. Vamos a estar aquí una semana.

-Entonces no tenemos tiempo que perder.

Tomó mi mano y nos dirigimos hacia el interior del restaurante. Pasamos por la cocina, en la que ya no había nadie y las luces habían sido apagadas. Cuidadosamente acarició el borde de la mesa para no tirar nada y cuando por fin encontró lo que buscaba, salimos hacia el salón principal nuevamente. Lo vi después cargando una bandeja con comida, sosteniendo también un manojo de llaves con la boca. Insistí en querer ayudarlo con la carga, pero el agarre de su mano seguía firme.

-Vas a terminar tirando todo.

Le dije, ya molesta. Copió mi expresión y soltando un suspiro, para exagerar su imitación, estiró su cara para que con mi mano libre, tomara las llaves de su boca. Al intentar agarrarlas, uno de mis dedos rozó su labio inferior, haciendo que mi corazón se saltara un latido. Su piel en la punta de mis dedos...de repente provocaba otro tipo de sensaciones en mi cuerpo. No sabía hacia qué dirección mirar, por lo que terminé escondiendo mi rostro, pero unos segundos después de mi reacción, tenía la respiración de Daehyun pegada a mi cuello, haciendo que aquellas desconocidas bestias despertaran. El calor del aire que soltaba, chocaba contra mi piel, dejándome sin intenciones de movimiento.

-Abre la puerta, se me va a caer la comida.

Articuló casi en forma de suspiro. La sangre que había dejado de recorrer mi rostro, comenzó nuevamente a hacerlo pero con la fuerza de las cascadas, dejando en evidencia mi perturbación por la cercanía de aquel muchacho. No había manera de esconderme todavía más, y cuando Daehyun notó lo sonrojado de mis facciones, sólo formó una media sonrisa y volteó hacia la puerta. Intenté controlar mi respiración para poder así también, detener ese pequeño temblor que sostenían mis manos y finalmente, abrir la puerta de la habitación.

I'm gonna make you love me  [BangYongguk]¡Lee esta historia GRATIS!